sábado, 28 de enero de 2017

Historias del Universo (Saga Dualista): Tierra de pasiones. Capítulo XX: En la isla del Sol (Parte final).







A los pocos segundos escucharon otra vez el sonido de serpiente mientras que sentían que un ofidio se les acercaba. Seguidamente María sintió que el animal reptó por encima de su pie haciendo que la muchacha se asustara un poco, pero Nahuel le ordenó que se calmara y que por nada en el mundo abriera sus ojos. Tras eso los dualistas sintieron que la víbora se detuvo prácticamente en el centro de ellos aunque bajo la estricta orden que Nahuel decía cada tanto en voz baja de que no abrieran sus ojos María, Alejandro y Silecio los mantuvieron cerrados a pesar de la curiosidad que sentían para averiguar qué era lo que se había detenido delante de ellos.

Lo que ellos no podían ver era que el animal tenía unos treinta centímetros de largo y cuatro de grosor, tal como lo había calculado el dualista griego; tenía un color gris oscuro y su vientre era blanco, en su cabeza tenía una especie de cresta que poseía una curiosa forma de corona de cinco picos pequeños al tiempo que a los costados de esta particular cresta había un cuerno rojizo; además ojos eran completamente oscuros y su lengua bífida tenía color azul oscuro. A pesar de que su compañero repetía incesantemente que no abriera los ojos, Silecio no aguantó más su curiosidad y abrió los ojos para mirar al suelo, descubriendo con horror lo que había cerca de sus pies.
–¡El Ba…! –gritó el dualista griego, pero repentinamente se calló dejando con la duda a María y Alejandro puesto a que querían saber que iba decir a su compañero. Luego de esto sintieron que la serpiente empezaba a moverse y, segundos después, la misma ya se encontraba apartada de los dualistas.
–¿Podemos abrir los ojos? –le preguntó Alejandro a Nahuel.
–Esperemos unos segundos más. –contestó tajantemente el muchacho.
–No aguanto más… la curiosidad me está matando. –admitió María.
–Además… ¿qué querías decir, Silecio, antes de te callaras? –interrogó Alejandro pero no obtuvo ninguna respuesta.
–Nahuel dijo que no podíamos abrir los ojos, pero no hablar. –aseguró María aunque el dualista griego no respondió.
–¡Bueno, ya basta! ¡No te hagas el gracioso porque la situación no da para bromas! –exclamó Alejandro un tanto exasperado porque Silecio se quedaba callado.
–¡Me está molestando tu silencio, Silecio! ¡Habla de una vez! –agregó María enfurecida, no obstante el dualista griego no decía una palabra.
–¡Suficiente, voy a abrir los ojos y luego te voy a dar patadas en tu culo, Silecio hasta que sangres! –bramó Alejandro.
–¡Espera, Alejandro! –ordenó Nahuel– ¡No abras los ojos porque no te gustará lo que vas a…!
–¡Al diablo con eso! ¡Yo también los abriré y le romperé los tímpanos a Silecio por hacerse el gracioso! –interrumpió María para acto seguido abrir los ojos al igual que Alejandro, llevándose una espantosa sorpresa al ver a Silecio: él estaba petrificado, causando que María y Alejandro quedaran impactados, tanto que quedaron boquiabiertos y no podían decir ni hacer otra cosa más que observar la expresión de terror que tenía el dualista griego, al tiempo que uno de sus dedos señalaba hacia el suelo, más concretamente al sitio exacto en donde se encontraba la serpiente.

–Si… Si… Silecio… ¡¡¡SANTO CIELO!!! ¡¡¡ESTÁ… PETRIFICADO!!! –vociferó María completamente aterrada mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
–Primo… primo… –dijo Alejandro mientras tocaba con un dedo a su primo bastante impactado y muy triste. En ese instante Nahuel abrió sus ojos y descubrió la tremenda escena.
–¡Lo sabía! ¡Eres un idiota, Silecio! ¡Repetí muchas veces que no abran los ojos! ¡¿Y qué haces tú?! ¡Los abres! –regañó Nahuel hablando directamente a Silecio como si no estuviera petrificado.
–¡Cállate de una puta vez! ¡¿No ves que Silecio se convirtió en piedra?! –gritó María al tiempo que una lágrima le recorría el rostro.
–¡¿Qué… qué criatura te hizo esto, Silecio?! ¡¿Qué era?! –le preguntó Alejandro a su primo como si ignorara el hecho de que Silecio nunca le contestaría– ¡La voy a hacer añicos apenas la encuentre!

jueves, 26 de enero de 2017

El contrapunto del amor y el sexo. (Capítulo 2)





Capítulo 2



El día transcurre con normalidad. Sin sobresaltos. Veo varias caras nuevas y unas cuantas caras viejas, pero las mismas inquietudes, los mismos nervios y el mismo esfuerzo para mejorar. Obviamente que hay viejas rivalidades y surgen nuevas, por suerte la mayoría sólo quedan en competencias sanas, algo para agregarle emoción a unos estudios complicados y, a veces, densos. Las otras se arreglan tarde o temprano, ya sea dentro de la universidad o fuera de ella.

Una vez que siento que no tengo nada más que hacer regreso a mi departamento. A los pocos minutos estar allí me preparo para visitar a Müller y su esposa. Ellos viven al norte de Leipzig, en un barrio de la periferia de la ciudad. Me cambio de ropa rápido y dejo todo ordenado para cuando vuelva. No es que tenga algo importante que hacer o prepararme para dar otra clase, sólo doy clases una vez a la semana, pero me gusta dejar todo ordenado. A veces me considero un maniático del orden.

A la hora indicada, aparezco en la casa de Müller. Me recibe su esposa, Helga, con un fuerte abrazo. Ella es una mujer robusta y a pesar de su edad, 58 años, un par de años menos que su esposo, es bastante fuerte. Su abrazo me comprime de tal manera que siento que me romperá una costilla. Unos instantes más tarde aparece Müller y me salva. Unos segundos más atrapado en esa tenaza y adiós a alguna de mis costillas.

Tras una larga plática cenamos en el suntuoso comedor. Si no fuera por las paredes y las ventanas, parecería que estuviera en una cabaña en medio de la montaña. Los muebles están hechos de tal manera que parecen rústicos a simple vista. Me encanta estar aquí. Es como si me transportara a la infancia, a un momento de la vida donde las únicas preocupaciones eran con qué juguete jugar o bien en qué casa de cual amigo nos reuniríamos luego de las clases.

martes, 24 de enero de 2017

ENTRADA ESPECIAL: Proyecto "Three Kingdoms".

¡Hola a todos! Hoy quiero a anunciarles un nuevo proyecto que estoy desarrollando y si bien puede que al principio no tenga relación con la literatura sí la tiene y mucha.

Es posible que algunos de ustedes hayan oído nombrar alguna vez de “Romance de los Tres Reinos”. Para los que no sepan, es una novela histórica china escrita en el siglo XIV por Luo Guanzhong la cual narra los acontecimientos que se produjeron en el Período de los Tres Reinos, entre los siglos II y III D.C., comenzando con la caída de la Dinastía Han hasta la reunificación del país con la Dinastía Jin.


Ilustración de la dinastía Ming de la edición impresa de la novela de 1591


De gran extensión, es considerada como una de las cuatro novelas clásicas de la literatura china y una de la literatura universal.

sábado, 21 de enero de 2017

Historias del Universo (Saga Dualista): Tierra de pasiones. Capítulo XX: En la isla del Sol (Parte 3).







Casi un minuto después, completamente exhaustos y agitados en extremo, los jóvenes se separaron y se escondieron detrás de las columnas más cercanas que tenían porque sabían que había dejado muy atrás a Medusa, por lo que agudizaron sus oídos para saber cuándo llegaba el monstruo y aprovecharon a tranquilizarse y a recuperarse aunque procuraron hacerlo rápidamente porque creían que Medusa llegaría en poco tiempo. Sin embargo la horrenda criatura tardó más de dos minutos en llegar más o menos en el sector donde los muchachos se encontraban. Los jóvenes podían escuchar los lentos pasos del monstruo y el sonido de los ofidios mientras ellos contenían la respiración para que no los oyera, no obstante se desplazaba tan lentamente que provocaba una creciente sensación de impaciencia y exasperación, hasta tal punto que ellos no podían creer lo lenta que era Medusa.

–¡Bueno, ya fue suficiente! ¡Eres más lenta que una jodida tortuga, carajo! –exclamó bastante impaciente y exasperado Alejandro causando que Medusa lo oyera, diera un grito junto con sus serpientes y que su cuerpo comenzara a transformarse de la cintura para abajo. Su vestido se deshizo completamente dejando al descubierto sus tetas flácidas, sus piernas se juntaron y comenzaron a unirse para formar una masa uniforme que comenzó a adquirir tamaño, a alargarse y a transformarse en el cuerpo de una serpiente; sus pies desnudos se agrandaron un poco y luego comenzaron a entrelazarse entre sí varias veces, para convertirse en un gran cascabel similar a las serpientes de cascabel. Las víboras que tenía como cabello aumentaron su longitud un poco y se tensaron creando una especie de matojo de serpientes furiosas.

Tras esto Medusa movió rápidamente su cuerpo serpentino provocando que el cascabel de la punta de su cola hiciera el clásico sonido característico al tiempo que todas las serpientes de su cabeza, incluyendo al monstruo mismo, emitieron sonido escalofriante causando que los dualistas supieran que algo hizo el horrendo ser, pero lo que menos se imaginaban es que una parte de su cuerpo se había convertido.
–¡Gracias, Alejandro! ¡Hiciste enojar a Medusa! –reprendió Silecio a su primo.
–¡Igualmente no se moverá tan rápido! ¡Seguirá siendo tanto o más lenta que antes! –declaró Alejandro suscitando que Medusa largara un grito horrendo y acto seguido reptó rápidamente hacia un arquero inglés de la época medieval para quitarle su arco, que apenas se separó de la persona petrificada se convirtió en un arco de verdad, como si el hechizo petrificante se hubiera desvanecido por voluntad de la criatura, para luego despojarle su carcaj, que al igual que el arco se transformó en uno real, seguidamente ubicó una de sus manos cerca de la abertura de objeto logrando que aparecieran cientos de flechas que en pocos segundos colmaron la aljaba y finalmente se la colocó en el cuerpo. De inmediato retiró una saeta para colocarla en su arco, para después retraer la cuerda, junto con el proyectil, y acto seguido comenzó a desplazarse con cautela, sin causar el más mínimo ruido, provocando que los dualistas quedaran desconcertados puesto a que no sabían qué había hecho el monstruo.

Sabiendo que tenían que ser extremadamente cuidadosos con sus movimientos, los muchachos se desplazaron lentamente hacia uno de lados para asomar con cautela sus cabezas para saber dónde se encontraba Medusa, y cuando descubrían que no estaba dentro de su campo visual, se tranquilizaban ya que pensaban que el monstruo los miraría y los petrificaría, pero rápidamente empezaban a asustarse puesto a que temían que la criatura se les apareciera de golpe. En un momento dado, Alejandro, quien se había recorrido más de la mitad de la columna que había escogido para esconderse ya que quería cerciorarse de que Medusa no se hallaba cerca de él al tiempo que utilizaba la construcción para cubrir si la veía, se detuvo porque había escuchado un sonido agudo que no pudo identificar por lo que se pegó, de espaldas, a la columna porque creía que era el monstruo. Segundos más tarde Alejandro giró su cabeza hacia los lados para no encontrarse con la criatura y cuando miró con mayor detenimiento a su derecha vio que una sombra un poco difusa avanzaba, pero el muchacho se percató que era el monstruo provocando que se asustara bastante hasta tal punto que no tuvo la mejor idea que correr hacia otra columna logrando que Medusa se desplazara rápidamente y, cuando vio al dualista corriendo, apuntó su arco hacia él y le arrojó su flecha haciendo que el proyectil le pasara muy cerca de la oreja izquierda de Alejandro haciendo que éste escuchara el silbido de la saeta, suscitando que se asustara aún más y que comenzara a moverse en zigzag para dificultarle la precisión la monstruo. No obstante Medusa seguía disparando flechas cuya precisión era increíble ya que las saetas rozaban al dualista pero por suerte ninguna le impactó aunque, por la adrenalina y el miedo que sentía, el joven creía que cada flecha que le rozaba le había impactado, incluso su mente creaba la sensación de dolor que supuestamente tendría si un proyectil lo hubiera alcanzado.

sábado, 14 de enero de 2017

Historias del Universo (Saga Dualista): Tierra de pasiones. Capítulo XX: En la isla del Sol (Parte 2).







Como llegaron se dirigieron a sus habitaciones para prepararse para dirigirse al monte Ataviros y unos minutos después regresaron al Centro de Mando. Luego de enterarse de que la actividad todavía seguía desarrollándose en el monte y descubrir que serían teletransportados al noreste del mismo, se posicionaron en el centro del teletransportador para, segundos más tarde, aparecer en la base noreste del monte Ataviros.
–Eso sí que fue rápido… –comentó Alejandro– Creo que estoy medio mareado.
–Yo también. –afirmó María.
–Debe ser porque nos teletransportaron un tanto agitados por las corridas que hicimos para ir a nuestras habitaciones, prepararnos y volver al Centro de Mando… –aseguró Nahuel mientras todo le daba vueltas y vueltas– Y lo peor de todo es que todo da vueltas… si no dejo de ver eso voy a vomitar…
–¡Qué asco! ¡No lo hagas! –gritó María con repulsión.
–Lo siento, María, pero yo si tengo que hacerlo… –confesó Silecio para luego vomitar por culpa de las náuseas que sentía– ¡Argh! ¡Odio vomitar! –añadió apenas dejó de vomitar.
–¡Puag! ¡Qué asco! ¡No quiero mirar! –declaró María volteando su cabeza para no ver el vómito de su compañero.
–Agradece que no te haya vomitado encima. –opinó Nahuel.
–Eso sí sería asqueroso. –aseguró Alejandro.
–¡No hablen más que yo seré la próxima en vomitar y, si lo hago, vomitaré encima de ustedes! –advirtió María.
–Mejor hazlo sobre Alejandro porque yo debo estar presentable cuando se comunique el dios o los dioses. –aseveró Nahuel.
–Sí, claro. Porque puedes comunicarte con ellos tienes beneficios especiales… –manifestó a modo de broma Alejandro.
–No me hizo gracia tu chiste. –aseguró Nahuel sin la menor sonrisa.
–Bueno… ¿están todos bien? –preguntó Silecio con una mano en la cara tapándose sus ojos cerrados porque aún se sentía un poco mareado.
–Sí, a mí ya se me pasó el mareo. –respondió Alejandro.
–Yo también… aunque en realidad siento náuseas pero se me está yendo de a poco. –contestó Nahuel.
–Yo estoy bien, ya se me pasó todo –admitió María–. Pero veo que tú no.
–Me siento un poco mareado… pero creo que… ya estoy bien… –expresó Silecio quitándose la mano de su cara y abriendo sus ojos para mirar hacia el suelo.
–¿Y bien, Nahuel? ¿Sientes algo? –preguntó Alejandro causando que Nahuel mirara hacia el monte.
–Mmm… me temo que no siento nada… –respondió el muchacho.
–Espero que no hayamos llegado tarde. –confesó María.
–Si el o los dioses se hubieran marchado, los operadores ya se lo habían informado a Silecio. –aseveró Silecio.
–Es verdad… –asintió el dualista griego mirando al cielo para luego inspirar profundamente porque aún se sentía algo mareado.
–¿Estás bien? –le preguntó María a Silecio un tanto preocupada.
–Sí… ahora sí. –respondió el dualista griego mientras bajaba la vista lentamente, pero de pronto se detuvo en un punto determinado porque vio algo que le llamó poderosamente a la atención.
–¿Qué hacemos ahora? –interrogó Alejandro.
–Pues… escalar el monte por un rato para averiguar si el dios o los dioses se nos aparece delante de nosotros ya que pueden que estén esperando a que lleguemos a algún sitio determinado del monte para hacerlo. –propuso Nahuel.
–¿Y qué tiene relación tiene este monte con la mitología griega? –interpeló María.
–Honestamente, no lo sé. No se me viene… algo a la mente que… relacione a este monte con la mitología. Creo que ningún mito se sitúa o que hable sobre el monte –aseguró Nahuel mientras trataba de recordar algún mito en donde el monte Ataviros aparece–. Tal vez Silecio sepa algo.
–No me acuerdo en estos momentos algún mito en el cuál el monte aparece… pero creo que encontré algo interesante. –admitió Silecio.
–¿Qué cosa? –preguntó Alejandro intrigado al tiempo que él y los otros dos dualistas lo miraran.
–Allí. –indicó el dualista griego con su dedo una cueva a unos cuantos metros de altura en el monte.
–¿Eso es… una cueva? –expresó María sin saber lo que era puesto a que ella no podía verlo bien ya que unas rocas escondían la entrada a la caverna desde su posición.
–Sí, lo es. –afirmó Nahuel colocándose cerca de Silecio.
–No me digan que hay que escalar… –dijo con desánimo Alejandro.
–Para tu desgracia, sí; para tu suerte, no es mucho lo que hay que escalar. –contestó su primo.
–¿Cómo que no hay mucho? ¿A cuántos metros de altura está? ¿Ochenta? ¿Noventa? ¿Cien? –cuestionó Alejandro.
–Yo creo que un poco más. –declaró Nahuel.
–Y encima con creo el camino será muy escarpado… –admitió Alejandro más desanimado aún.

jueves, 12 de enero de 2017

El contrapunto del amor y el sexo. (Capítulo 1)



Capítulo 1




Siempre consideré que el talento es una suerte de materia prima sin procesar. Algo natural que si bien resulta interesante, majestuoso y valioso, requiere de ciertas herramientas para convertirlo en algo invaluable, extremadamente maravilloso e irrepetible.

Una de ellas es la disciplina. Es una herramienta bastante difícil de manipular y que si no se tiene el cuidado suficiente puede destruir el talento. Lo que hace es quitarle el sobrante producido por la inexperiencia y, a veces, por el exceso de confianza. Es complicado. El talento no se separa de ello con facilidad, aunque con cuidado y paciencia se consigue.

Otra es la dedicación. Un arma personal fundamental. Sin embargo, conlleva una trampa: debe ser manufacturada por uno mismo y no podrá ser reemplazada. Lo cierto es que se dañará y se romperá en algún momento, al menos una vez. Uno debe forjarla de nuevo, aplicando nuevas técnicas para evitar que se estropee nuevamente. No obstante, no es un proceso sencillo puesto a que desde la construcción de la misma ya es complicado. Puede que incluso desde esos momentos el arma comience a presentar fallas, algunas invisibles, otras no tanto. Más allá de esto, si resulta ser muy buena el talento podrá usarla para superar muchos desafíos, aprendiendo de los errores cometidos al utilizarla en demasía o no, forjándola cada vez que rompa, volviéndose más diestro que antes.

Quizá la más importante, y la más complicada de todas, es la humildad. Si bien la disciplina y la dedicación ayudan mucho al talento, de nada servirá si éste se vuelve altivo y pedante. Se corrompe de tal manera que lo era hermoso, atractivo y admirable se torne horrendo, repulsivo y despreciable. Es posible recuperar todo lo que fue, pero no volverá a ser lo mismo de una forma u otra. La humildad no debería ser una virtud, sino la herramienta más importante para cualquier artista o todo aquel que se precie de serlo, más aún si el público lo considera un genio en su área.

sábado, 7 de enero de 2017

Historias del Universo (Saga Dualista): Tierra de pasiones. Capítulo XX: En la isla del Sol (Parte 1).







Menuda fue la sorpresa que se llevaron los cuatro muchachos al regresar al Templo Dualista Panuniversalista de Atenas y que no los estuvieran esperando los Hijos del Universo para saber qué había pasado en Tebas. Entre los sermones que María le daba a Nahuel por haberlos expuestos a un peligro disfrazado de jolgorio y vino en abundancia, Nahuel, Alejandro y Silecio intuían que la manifestación de Dioniso y su séquito había sido detectada por los Ojos del Demiurgo, por lo que se preocuparon bastante, tanto que no le prestaban atención a lo que decía la furibunda María, que había pasado de un simple sermón a una larga cadena de improperios donde el blanco de sus insultos eran el dios, Nahuel, los sátiros, las ninfas y su suerte, al tiempo que maldecía una y otra vez el momento en que su amigo sintió la manifestación de la deidad como si hubiera sido la peor cosa que había hecho, como si hubiera abierto las puertas del Infierno o que hubiera lanzado una bomba atómica o que había liberado un virus mortal, cuya cura no existe, y hubiera causado la muerte de cientos de miles de personas.

Sin embargo su preocupación se convirtió en perplejidad apenas ingresaron al post-vestíbulo del Templo. No encontraron a ningún Sabio Maestro que los esperara y tampoco un dualista griego que les dijera que se dirigieran a la oficina de los Hijos del Universo por lo que pensaron que alguien les avisaría un rato después, pero un par de horas más tarde no ocurría nada de lo supuestamente debía suceder, a lo que Silecio se encaminó a la oficina de los Hijos del Universo y entró al sitio poniendo una excusa para saber si éstos se habían olvidado de que él y sus compañeros habían regresado de Tebas y querían que les contara que había sucedido en Tebas y/o si querían un informe de lo acontecido, sin embargo los Sabios Maestros no le dijeron algo relacionado con el viaje que hicieron a Tebas causando que el dualista griego llegara a la conclusión que los satélites no lo habían detectado. De inmediato se lo informó a los tres dualistas argentinos generando una gran sorpresa y al mismo tiempo un gran alivio ya que no tenían que mentirles a los Hijos del Universo, pero los que más aliviados se sintieron fueron Nahuel y Silecio puesto a que no tenían que escribir un informe.

Pese a ello, Nahuel estaba sufriendo un caso de otitis momentánea. María no paró de regañarle por haber hablado con Dioniso y haber roto el trato que tenían, por lo que los gritos comenzaron a afectarle los oídos, tal era el daño que le provocaba al aparato auditivo que una vez que María dejó de regañarlo porque se había ido a bañar, el muchacho tenía un dolor agudo en los oídos mientras oía una especie de pitido agudo por lo que Nahuel se asustó al pensar que tenía tinitus, pero para su suerte el pitido desapareció luego de masajearse un poco el trago y, un rato después, el dolor que sentía la oreja también se desvaneció. No obstante los regaños de María aún no habían acabado, luego del baño que se había tomado siguió reprendiendo a Nahuel hasta la cena donde Alejandro, cansado de escuchar lo mismo una y otra vez mientras que María comía un bocado para luego seguir regañando a Nahuel unos segundos y seguidamente comer otro bocado y repetir así el ciclo, le gritó que se callara o de lo contrario la correría por todo el Templo con una lanza en sus manos y trataría de lancearla todas las veces que le era posible antes de que cayera al suelo. Eso provocó que la muchacha se asustara bastante y que se mantuviera callada durante el resto de la noche sin que se riera del más mínimo comentario gracioso que hacían sus compañeros, aunque volvió a hablar al día siguiente con normalidad y sin seguir regañando a su compañero.

Ese mismo día, Alejandro y Silecio les propusieron a sus compañeros utilizar la máquina de simulación virtual para entrenar algo de forma distinta. Querían entrenar para hacer movimientos considerados extraordinarios por la gran mayoría de las personas del mundo, aunque una prueba del excelente trabajo físico-mental para los dualistas panuniversalistas. Durante el desayuno ellos recordaron aquel extraño movimiento que había hecho Nahuel en una cueva cercana a la localidad de Lerna mientras se enfrentaban a la imponente Hidra, en la que su amigo prácticamente voló desde la parte superior de la entrada de la cueva hasta el lomo de la gran bestia, por eso ellos querían entrenar ciertas técnicas mentales, además de entrenar sus cuerpos, para poder realizar ese movimiento y otros más complejos en el caso de que se presentaran ciertas ocasiones en que necesitarían realizar esos movimientos. Tras explicarles a sus dos amigos todo esto, Nahuel y María aceptaron la idea, pero Nahuel advirtió que deberían crear una rutina de entrenamiento que contemplaran las dos partes a entrenar: el cuerpo y la mente. Aunque la rutina fue establecida rápidamente, el cuerpo seria entrenado en una de las S.E.N.s mientras que la mente en la S.E.M., y al mismo tiempo, se entrenaría los movimientos que los primos Tsartsaris querían aprender, por lo que a partir de ese día, comenzaron con la rutina.

jueves, 5 de enero de 2017

ENTRADA ESPECIAL: ¡Una nueva historia arriba al blog!

¡Hola! ¡Buenos días, tardes, noches o madrugadas! Espero que hayan tenido un buen fin de año y que hayan comenzado este 2017 con todas las ganas.

Los que siguen el blog, sabrán que desde hace varios meses sólo publico entradas con respecto a Historias del Universo. El Señor de las Espadas ya concluyó, aunque no continúe publicitando los capítulos debido a la falta de tiempo y ganas, sobretodo ganas. Je, je. Durante varios meses, por diversas cuestiones, no tuve tanto tiempo para escribir como antes, pero varias historias fueron desarrolladas, así como los borradores de otras más complejas. No sé lo que me deparará el futuro, salvo que tendré bastante trabajo (y de eso no hay que quejarse), por ende, poco tiempo para seguir con el blog y demás. Si los siguientes meses surgen avances significativos para un par de historias en las que estoy trabajando tal vez haga mención más específica de ellas en la entrada del tercer aniversario del blog.

El motivo de esta entrada es la de dar la introducción de una historia terminada hace más de un año y es mi primer intento de escribir una novela erótica-romántica seria (porque hace años que he estado merodeando por esos lares y… bueno, mejor no hablar ello. Jue, je, je.)

La historia se llama “El contrapunto del amor y el sexo” (Sí, suena más a un ensayo que a una novela, lo sé) Sin más preámbulos, aquí va la sinopsis:


No critiquen la portada... ¡No soy diseñador gráfico! T-T


Immanuel Dürrenmatt es considerado una leyenda viviente. Virtuoso organista y poseedor de un talento innato para comprender el contrapunto musical, la base fundamental de la música occidental y la técnica más complicada a pesar de su simplicidad. Tal es su talento que muchos lo consideran el digno sucesor de Johann Sebastian Bach.

A pesar de los vaivenes de la vida y de su propio oficio, él ha logrado tener cierta estabilidad y está enfocado en su carrera mientras enseña sobre el contrapunto en la famosa e histórica Escuela Superior de Música y Teatro Félix Mendelssohn de Liepzig. No obstante, un pedido hace que se convierta durante un tiempo en un profesor de Solfeo de Evelina Maccarinelli, la nueva estudiante de la universidad, destacándose en el violín.

Lo que parecía ser un pequeño favor para ayudar a una joven promesa, pronto se convierte en una experiencia que pondrá a prueba su integridad y su modo de ver las cosas, llevándolo a recordar cosas de un pasado que aunque está presente no le había afectado, dándole a entender que incluso entre dos términos casi dispares como el amor y el sexo existe un delicado contrapunto. ¿Podrá el tan conocido sucesor de Bach estar a la altura de las circunstancias o su propio y complicado mundo se le vendrá abajo, arrastrándolo a la locura?

Cabe aclarar que no sé la cantidad de revisiones que tuvo esta novela. Además, está bastante simplificada dado a que se utilizaba mucho término musical que se aprende siguiendo las carreras superiores de música. No obstante, creo que logré el equilibrio ideal entre lo muy básico y lo muy técnico, o ya me dirán ustedes. Je, je, je. Por otra parte, cabe aclarar que es una novela contemporánea; lamento si alguno pensó se desarrollaría en el siglo XVIII o XIX. (Tengo pensado hacer otra cosa ambientada en ese período. Muejejejeje)

A diferencia de lo que he expuesto en este blog, la historia es corta. Sin embargo, el periodo de publicación de cada capítulo será cada catorce días. El día elegido es  jueves (en honor al tan afamado "jueves erótico") y por cuestiones que no vienen al caso mencionar, durante un tiempo ese día será el más cargado de la semana para mí y tengo serias dudas si podré publicar semanalmente esta historia; incluso tengo reservas al hacerlo cada dos semanas, aunque me siento más cómodo así. Sólo queda esperar que San Google no se vuelva loco y cause un problema masivo en blogger e impida seguir con el blog. Je, je, je.

La semana que viene saldrá el primer capítulo. Así que prepárense para la lectura y para el horror. Je, je, je.


¡Saludos!