sábado, 28 de mayo de 2016

Historias del Universo (Saga Dualista): Tierra de pasiones. Capítulo X: Hallando la medicina. (Parte 3)







Los cuatro muchachos se volvieron a reunir al frente de donde estaban emplazadas las ruinas del templo consagrado a Asclepios, donde María estaba sentada en el sitio exacto donde se hallaba la entrada del edificio leyendo unas páginas escaneadas de uno de los libros que poseía la tablet.
–¿Estás cómoda? –le preguntó Nahuel a su amiga apenas llegó junto con el resto de sus amigos.
–¿Por qué lo preguntas? –respondió la muchacha dirigiendo su mirada hacia sus compañeros.
–Pensaba que estarías buscando por aquí y que nos esperarías con la tablet apagada.
–Ya había terminado de buscar hace rato y pensé que podía esperarlos leyendo alguno de los libros escaneados en vez de esperarlos viendo las ruinas de los edificios.
–Eso es más entretenido que ver unas viejas piedras labradas. –comentó Alejandro.
–¿Encontraron algo? –interrogó María.
–Nada. –contestaron los tres muchachos.
–¿Y tú? –interpeló Silecio.
–No, nada. –aseguró la joven.
–¿No tuviste problemas con los turistas?
–Ninguno, de hecho pareció que no notaron mi presencia.
–Qué extraño, a mí me preguntaban cosas sobre el lugar como si yo fuera un guía.
–¿Y les dijiste algo? –preguntó Nahuel intrigado.
–Un poco, más que nada sobre la localización de otros edificios del complejo. Aún así no hallé nada.
–Pues yo tuve una búsqueda tranquila, pero obtuve el mismo resultado. –declaró Alejandro.
–Igual yo. –expresó un tanto furioso Nahuel.
–¿Por qué estás enojado? –le preguntó María sabiendo el estado de ánimo en que se encontraba su amigo.
–Porque pensé que aquí hallaría la medicina. Éste es el Asclepeion más importante y estaba seguro que aquí la encontraríamos.
–Pero sería el lugar más obvio. –admitió Silecio.
–¿Cómo dices? –interrogó Alejandro sorprendido al igual que Nahuel.
–Los dioses hubieran sabido que aquí se encontraba la medicina y la hubieran tomado sin necesidad de pedir nuestra ayuda. –aclaró el dualista griego.
–Y si estuviera aquí, ¿por qué nos mandarían a nosotros? –cuestionó María.
–Porque es ayuda mutua, nosotros los ayudamos y ellos nos ayudan. –contestó Nahuel.
–¿Y qué beneficio tendríamos con esa reciprocidad? –dudó María.
–Como dije antes, es probable que los dioses no quieran salir de su escondite y que saben que mi viejo y mi tío tienen la misma enfermedad que Atenea por lo tanto es, como dice Nahuel, ayuda mutua. –dilucidó Alejandro.
–Por lo menos ahora tenemos un solo sitio para buscar. –afirmó Silecio.
–Es verdad… ¡pero confiaba en que aquí estaría la jodida medicina! –manifestó Nahuel.
–Tranquilo, Nahuel. Alejandro y yo deberíamos estar en tu estado.
–¿Y por qué no lo demuestran?
–Yo porque de nada sirve… –aseveró Alejandro– Si me entristezco o si me enfurezco como tú afectaría mi pensamiento y tendría ideas fatalistas.
–Y yo porque no quiero recordar que mi padre está muy mal… –expresó Silecio.
–Mmm… de acuerdo, entiendo –asintió Nahuel–. Será mejor que volvamos al Templo.
–Entonces mañana iremos a la isla de Cos, ¿no? –dijo María.
–Sí, pero no podremos viajar en helicóptero hasta allí. –advirtió el dualista griego.
–¿Por qué no?

sábado, 21 de mayo de 2016

Historias del Universo (Saga Dualista): Tierra de pasiones. Capítulo X: Hallando la medicina. (Parte 2)






Mientras esperaban a que los médicos dejaran de revisar a Alejandro para averiguar si tenía alguna lesión severa, María y Nahuel recordaron parte de la historia de la familia Tsartsaris. Alejandro y Silecio eran la quinta generación de los Tsartsaris dualistas panuniversalistas aunque distaban de ser una de las familias griegas afiliadas a la doctrina más longeva. El Dualismo Panuniversalista había llegado a las tierras helenas alrededor de 1870, pero ya había corrientes de pensamiento dualista panuniversalista en el territorio griego, no obstante aún no había movimientos sólidos sino que pequeños grupos de intelectuales griegos quienes escucharon algo sobre la ideología pero no tanto en profundidad puesto a que era considerada como una doctrina clandestinas. En 1870 un grupo de dualistas panuniversalistas austríacos e italianos llegaron a las regiones del norte de lo que varios años más tarde sería parte de la actual República Helénica puesto a que para ese entonces esos territorios estaban en manos de los turcos; allí justamente se encontraban la gran mayoría de los incipientes dualistas griegos.

Tras una pequeña formación, los primeros dualistas griegos se expandieron hacia sur hasta llegar a Atenas donde la mitad de los quinientos dualistas panuniversalistas se establecieron, allí vivieron en armonía por un tiempo hasta que estalló la Primera Guerra Mundial, con el país divido en dos claras facciones la germanófila, perteneciente a los Imperios Centrales, y la pro-aliada. Con ese ambiente agitado los dualistas no tuvieron paz en todo el tiempo que duró la Gran Guerra e incluso la sensación de desasosiego perduró en el período de entre guerras puesto a que muchos de ellos vaticinaban que algo peor estaría a punto de llegar y no fallaron. Luego de adoptar la forma republicana de gobierno las cosas no hicieron más que empeorar: el nuevo gobierno era ineficaz para tomar medidas con el fin de modernizar el país y muy inestable lo que derivó en un golpe de estado abolir la frágil República y lograr que se establecería la monarquía nuevamente y posteriormente el general Ioannis Metaxas estableció una dictadura fascista que duró hasta 1941 cuando Metaxas murió y los alemanes ocuparon el país.

Durante los inicios de la Segunda Guerra Mundial, Grecia trató de mantenerse neutral, pero el general Metaxas se inclinaba hacia la ideología de las potencias del Eje mientras que el rey estaba orientado hacia la causa británica por lo que había fricciones entre los gobernantes aunque evitaban que las discusiones salieran a la luz pública. En éste tenso ambiente, rodeados por una nueva guerra que sometía de nuevo a Europa, los dualistas panuniversalistas no sabían hacia donde escapar y lo peor es que estaban incomunicados con el resto de los país afiliados a la doctrina como España, Italia y Austria a causa de ello no tenían noticias sobre sus pares y eso los mantenía muy preocupados. Finalmente, momentos antes de que los aliados invadieran Grecia, empezaron a huir hacia norte siendo, según viejos registros, unos cuatrocientos exiliados sin embargo había más en Atenas pero el resto se iba exiliando de a poco. Aquellos cuatrocientos hombres, mujeres y niños se refugiaron en los monasterios “suspendidos en el aire de las montañas” de Meteora donde también se escondían la resistencia griega. No obstante, tuvieron mucha suerte de que los ataques alemanes no acabara con ellos junto con varios de los monasterios debido a que un grupo de tres dualistas que se refugiaban a varios kilómetros al oeste de las montañas de Meteora se acercaron a uno de los monasterios donde se escondían los sus pares y les informaron que dentro de pocos los alemanes atacarían esos edificios pues sabían que allí estaba la resistencia griega.

sábado, 14 de mayo de 2016

Historias del Universo (Saga Dualista): Tierra de pasiones. Capítulo X: Hallando la medicina. (Parte 1)







Para Nahuel, María, Alejandro y Silecio el resto del día fue tristeza, sorpresa y misterio. La tristeza fue por la muerte de Thanos ya que María no pudo parar de llorar hasta bien entrada la noche por el deceso afectando al resto de sus amigos y a los dualistas griegos quienes, a pesar de no entender el porqué del llanto, también sentían algo de aflicción que les generaba el llanto de la muchacha. Algunos ellos trataron de saber por qué la joven lloraba desconsoladamente a lo que Silecio contestaba que ella se encontraba en ese estado porque había muerto un pariente en su país natal, mentira que funcionó por un momento ya que algunos de los pares de Silecio, los más perspicaces, se percataron que había algo raro en esa afirmación: no entendían cómo María se pudo haber enterado de la muerte de su pariente antes de regresar de su viaje en helicóptero puesto a que desde que descendió de la aeronave ya estaba llorando y que cuando partió estaba con un buen estado de ánimo. No obstante Silecio contrarrestó las dudas de los suyos declarando que la muchacha argentina se había enterado la noche anterior de la triste noticia y que recién cuando volvían de su viaje en helicóptero empezó a entristecerse ya que el familiar que había muerto gozaba de una salud de hierro y por eso la joven creía que era una broma o una falsa noticia, aunque con el correr del tiempo se dio cuenta que no era nada de lo que creía y que efectivamente su pariente había muerto. Con eso Silecio logró eliminar toda duda al mismo tiempo que Nahuel y Alejandro trataban de consolarla para que se calmara suscitando de esa manera también que dejara de llamar tanto la atención cosa que lo consiguieron justo antes de dormir.

La sorpresa vino de manos de los investigadores de la U.D.I.P. Mientras los cuatros dualistas cenaban, los agentes de la Unidad Dualista de Investigación Paranormal entregaron un informe a los Hijos del Universo con lo que había resultado la búsqueda en las montañas de Meteora, mayúscula fue la sorpresa de los Sabios Maestros al leer que los investigadores no habían encontrado ninguna evidencia que confirmaran la existencia de los míticos seres que decían los lugareños haber avistado en esa zona, asimismo no encontraron ninguna huella ecuestre que, por lo menos, indicara presencia de caballos comunes y corrientes. Silecio logró enterarse de ello escuchando detrás de las puertas de la oficina de los Hijos del Universo aprovechando que no había nadie vigilando la antesala quedando aún más sorprendido que las personas en la oficina, inmediatamente se dirigió hacia la habitación de los dualistas argentinos para contarles lo que había oído y cuando lo hizo, causando que ellos quedaran estupefactos.

Lo que más les asombraban es cómo los centauros se llevaron el cuerpo de Thanos sin dejar rastro alguno y hacia dónde se hubieran dirigido, además de preguntarse qué harían con el cuerpo, si tendría algún funeral según sus costumbres o lo sepultaran en un sitio sin dejarle ninguna piedra, una lápida rústica o algo que identificara el lugar de descanso de Thanos. Pero lo que más temían era que esos seres tomaran represalias y en venganza atacaran a los seres humanos porque creían que los cuatros muchachos tenían algo que ver con la muerte de su líder pese a que ninguno de ellos portaba una lanza aparte de que todos vieron que el único que asía un arma tal era el último ángel que se materializó; no obstante los Caballeros sabían que esas criaturas poseían un resquemor hacia la especie humana por lo tanto ninguno de los centauros atendería a la razón dejándose llevar por su odio a los hombres y los dualistas panuniversalistas tenían una poderosa razón para creer en eso: esos seres mitológicos tienen conductas salvajes a pesar de que Thanos les había dicho que tenían costumbres muy parecidas a los algunos antepasados del hombres que poblaron el planeta. Asimismo los cuatro muchachos sabían que sólo era cuestión de tiempo para averiguar qué harían los centauros y, por lo pronto, tratarían de no regresar a esa zona de Tesalia a no ser que fuera imperiosamente necesario. Por otra parte, les sorprendió también que los agentes de la U.D.I.P. no se dieran cuenta del helicóptero que ellos utilizaron porque apenas lograron despegar dos camionetas todo terreno y dos helicópteros militares de los investigadores estaban llegando a la zona, era probable que los agentes estaban tan concentrados en su tarea que se les había pasado por alto ese pequeño pero no menos importante detalle.

sábado, 7 de mayo de 2016

Historias del Universo (Saga Dualista): Tierra de pasiones. Capítulo IX: Búsqueda arriesgada. (Parte final)







Apenas Thanos y los humanos llegaron al centro del grupo, todos los seres dejaron de hacer sus actividades para mirar de mala manera a los dualistas. Seguidamente un centauro se acercó a Thanos logrando que éste se detuviera para luego apartarse de los jóvenes, a continuación las criaturas tuvieron una pequeña charla que al poco tiempo derivó en una fuerte discusión, por suerte no pasó a mayores y los seres continuaron hablando un poco más para luego terminar la conversación causando que Thanos regresara con los humanos, sin embargo notó que el resto de los suyos veían a los jóvenes mortales con cierto desprecio entonces les habló a todos provocando que, para cuando terminara todos las criaturas retomaran sus actividades.
–Gracias por hacer que los tuyos dejaran de mirarnos… ya me sentía incómoda con tantas miradas rencorosas encima de mí… –agradeció María.
–Descuida, por un tiempo los miraran así aunque ahora estén ocupados… Pero no estoy seguro que sean amables con ustedes transcurrido ese tiempo, tú especie han borrado de la faz de la tierra algunos bosques donde solíamos vivir. –declaró Thanos.
–Cierto, es razonable. Yo también sentiría odio si veo a alguien que ha destruido mi hogar.
–¿Qué pasó con ese centauro con el que hablaste? –preguntó Nahuel– En un momento parecía que se iban a las piñas.
–¿Irse a las piñas? –interpeló el centauro que desconocía el significado de la frase.
–Digo, a los golpes. –aclaró Nahuel cerrado sus puños para luego hacer unos golpes al aire para que el ser entienda lo que quería decir.
–Ah, sí. A mí también, por fortuna pude controlarlo –expresó Thanos–. Mi par me recriminó el hecho de que trajera humanos al sitio donde nos asentamos, por lo que le explique por qué los traje y viendo que mi compañero no entendía, tuve que imponerle mi autoridad. Honestamente no me gusta hacerlo, pero si no hay otra opción…
–Entiendo…
–¿Y cómo viven ustedes? ¿De qué se alimentan? ¿Son nómadas o sedentarios? –interrogó Silecio interesado por saber cómo era el modo de vida de los centauros.
–Ya que quieres saber, les contaré. Es posible que sean los primeros humanos en saber sobre nuestras costumbres –aseguró el centauro–. Somos criaturas nómadas, aunque tratamos de mantenernos en un sitio el mayor tiempo que se nos es posible hasta tal punto de adoptar una vida sedentaria, de hecho hace un poco más de siete días venimos desde el monte Pelión luego de establecernos allí por más de veinte días, hasta que nos fuimos de allí por la presencia de los humanos. Nos alimentamos de todo lo que la naturaleza nos provea ya sea animales pequeños, frutos, cierta clase de raíces y pescados si estamos en proximidad de algún río o laguna. Por lo general la caza la realizan los centauros y la recolección las centáurides no obstante a veces se invierten los papeles por el bien de la tribu. En cuanto a nuestra organización al principio el líder era el más fuerte de los centauros, pero con la llegada de mi padre las cosas cambiaron y el líder debe ser tanto el más fuerte como el más sabio; si eres fuerte pero no sabes hacer fuego, no puedes ni siquiera ser propuesto para ser el líder, y si tienes conocimientos avanzados sobre medicina y ni siquiera puedes levantar una lanza, ni sueñes con proponerte para ser líder porque serías el hazmerreír de la tribu ya que muchos de ellos todavía ven la fortaleza como característica vital para ser el jefe. También tratamos de mantenernos alejados de los humanos porque después de la guerra con los lápitas nuestros antepasados no querían saber nada de los mortales ni siquiera pintados en una vasija, ese resquemor se transmitió de generación en generación hasta llegar a ésta generación como lo han podido comprobar. Por último les diré que somos longevos, hemos escuchado historias que algunos de nuestros antepasados llegaron a superar cómodamente ciento veinte años sin embargo nuestro promedio suele ser un poco superior al siglo de vida.
–¡¿Más de un siglo?! –exclamaron sumamente perplejos los dualistas.