sábado, 29 de agosto de 2015

Historias del Universo (Saga Dualista): Preludio del caos. Capítulo Final: A la búsqueda de los aliados menos pensados (Parte 2).




El joven la agarró extrañado ya que no tenía la menor idea lo que podría contener, al recibirla observó que en una de sus caras, la que estaba apoyada sobre el Hijo del Universo, estaba escrito con color rojo una frase muy clara: “Top secret”. Esto le daba al muchacho una buena idea de lo que significaba saber su contenido. De inmediato la abrió y encontró una hoja que decía, entre otras cosas, que eran registros fotografías satelitales tomadas por los Ojos del Demiurgo, que pertenecía a la U.D.I.P. y, lo más importante, es que sólo podía verlo el personal autorizado, luego de dar la vuelta a esa hoja el muchacho encontró muchas fotografías satelitales, con la fecha y hora de cuando fueron tomadas, de lugares muy específicos e interesantes: Grecia y Egipto, en las secuencias había grandes puntos energéticos en sitios de gran importancia en la antigüedad y al final había unas cuantas observaciones, pero el joven sólo observaba con mucha atención las fotografías y reconociendo los lugares donde se desarrollaban esos puntos. Pero lo que más le sorprendió Nahuel fue la fecha de las mismas, el 11 de marzo del 2009, solo dos días atrás.
–Eso es información clasificada, sólo pueden verla los agentes de la delegación argentina de la U.D.I.P. y nosotros. –aseguró Velásquez.
–Nos llegó ésta mañana y en la última hoja de observación dice que desde el último registro ya no detectó ninguna actividad energética en los lugares en donde había actividad y advertía constantemente que esas actividades no eran comunes –añadió Valdez–. Luego de leer eso decidimos contárselo para saber su opinión.
–¿Podemos verlo? –preguntó Alejandro.
–Adelante –asintió Velásquez–. Pero después no pueden decir nada sobre lo que vieron en esa carpeta. –agregó y el resto de los muchachos se agolparon para ver lo que contenía la carpeta.
–¡Vaya! ¡Eso sí que es una actividad energética! –aseguró efusivamente José María tras ver unas cuantas fotografías.
–¡Esos niveles son enormes! ¡Más que los pilares energéticos de los ángeles y los demonios! –comentó sorprendida Jessica.
–¿Tú qué dices Nahuel? –preguntó María.
–Esto refuerza lo que pensaba… Miren los lugares donde se desarrollan éstas actividades: Atenas, Delfos, el Monte Olimpo, Karnac, Heliópolis, Menfis… y la lista sigue… –contestó pasmado el muchacho.
–¿Qué significa eso? –interrogó Alejandro.
–Sitios de gran importancia en las mitologías griegas y egipcias, respectivamente. –respondió Nahuel.
–Ah, entiendo… –dijo Alejandro pero en realidad no entendía  ni media palabra de lo que afirmó su amigo.
–Además esto me da ánimos para desarrollar un plan que tengo, pero es bastante arriesgado. –asumió Nahuel.
–¿Y cuál es ese plan? –preguntó intrigada Jazmín.
–Ir a buscar los dioses en sus lugares de origen, de preferencia en sus templos principales. –contestó Nahuel dejando sorprendidos a todos los muchachos, pero los Sabios Maestros no se inmutaron por el comentario porque sabían que el joven diría eso.
–Pero, Nahuel… estas fotos no demuestra la existencia de esos Ultra-seres. –cuestionó Jessica.
–Lo sé, aunque más alternativa no tenemos más que guiarnos en un cuento de viejas. A mí tampoco me gusta basarme en algo que ni siquiera sé que existe –comentó Nahuel, luego cerró la carpeta y su rostro adquirió un semblante serio–. Si todos leyeron el libro “Cuento de viejas”, hay un texto que habla sobre estos dioses, ¿no?
–Sí, yo me acuerdo que un día te dije que leyeras sobre eso. –afirmó José María como si fuera la gran hazaña.
–Yo también me acuerdo de ese texto. –declaró María.
–También yo. –expresó Jessica.
–Bueno, como saben los dioses fueron castigados por el universo debido a que habían interactuado demasiado con los seres humanos quebrando una la famosa “Ley de la No Intervención”, enviando a Yahvé a Kasbeel y compañía para que derrocaran a esos Ultra-seres, y supuestamente lo lograron. Ahora vimos que en dos lugares antiguos donde “reinaban” estos seres están comenzando a desarrollar puntos muy intensos de actividad energética que nunca antes habían visto los de la U.D.I.P. lo que podría significar que, a causa del desequilibrio que está ocurriendo, los dioses antiguos están regresando al planeta pensando que su castigo ya fue cumplido. Y éste es el momento para que resurjan. –afirmó Nahuel.
–¿Y para qué quieres que vuelvan? Sé que precisamos ayuda, ¿pero no basta con un solo grupo de deidades de un solo sitio? –cuestionó Alejandro.

martes, 25 de agosto de 2015

El Señor de las Espadas (Libro III): Capítulo I (Parte final)



Unos minutos después, el grupo llegó a un sitio donde se encontraba un gran pozo techado de alrededor de cincuenta metros de diámetro, rodeado por una pared de metro y medio hecha con rocas y adheridas con la misma argamasa opaca que poseían las casas. Una tranquera maltrecha que tenía puntas de lanzas oxidadas apuntando hacia dentro indicaba que se podía ingresar por allí. Apenas se acercaron a esta construcción, todos oyeron unos intensos gruñidos que procedían desde el interior del pozo.

Cuando estuvieron bien cerca del pozo, Styrmir y Xiao chen, junto con algunos Berserker asomaron sus cabezas para observar el interior, sorprendiéndose bastante al descubrir las criaturas que había dentro del pozo, que tenía una profundidad de cinco metros.

Había unos ocho lagartos gigantes, cuya anatomía se asemejaba bastante a un dragón de Komodo pero diez veces más grandes. Poseían una piel amarilla oscura y una crin marrón como si fueran unos caballos. Cada vez que alguno rozaba a otro, éste lo atacaba con furia, emitiendo gruñidos intensos y algo aterradores. Además, había tres grandes pozos donde en uno de ellos se podía observar la cola de otro de esos lagartos.

Los Dragwolf no usan caballos. Las condiciones de los lugares donde habitan, el desierto y la meseta, son tan duras que dichos animales no podrían sobrevivir. En su lugar, usan unos lagartos gigantes, autóctonos del desierto, que ellos bautizaron como “Arenosos” puesto a que estos animales vivían bajo la arena del desierto, emergiendo a la superficie para alimentarse de otros animales o de otros “Arenosos”, o para regular su temperatura por su condición de reptiles. No obstante, los Arenosos son criaturas muy hostiles, tanto que entre ellos se atacan si se encuentran a muy poca distancia. Generalmente no atacan cuando están en su período de apareamiento, aunque en ocasiones suelen atacar a su pareja incluso cuando copulan.

Para capturarlos, los Dragwolf deben ingeniárselas porque esos reptiles son muy fuertes y su piel es tan dura que a veces sus armas no pueden herirlos. Con su fuerza, pueden romper las trampas que los Dragwolf colocan para atraparlos, además de atacarlos con salvajismos si estaban cerca ya que por su gran tamaño son animales que prefieren usar la embestida que perseguir a todo aquel que lo hiciera sentir amenazado. Cada vez que los Dragwolf capturan varios “Arenosos”, la mayoría del grupo resultaba herido y en algunas ocasiones varios murieron por las heridas o porque fueron engullidos por las bestias.

Al regresar al pueblo, los colocan en pozos de gran diámetro que a su alrededor poseen paredes rocosas que se extienden hasta varios metros de profundidad con el fin de que no se escapen cavando sus madrigueras. A estas construcciones las llaman “corrales”. Sin embargo, una vez que los alimentan los animales se quedan en el pozo ya que se acostumbran rápidamente a recibir alimento en vez de salir a buscarlo. A causa de la extrema ferocidad, los Dragwolf construían varios “corrales” en los pueblos para evitar que muchos arenosos vivieran en uno porque de lo contrario se terminarían matándose entre ellos a pesar de que al estar cerca de otros de su especie en un lugar reducido disminuían las peleas.

Como son carnívoros, los Dragwolf los utilizan para atacar a los jinetes Guardianes, más precisamente a los caballos, ya que sus embestidas son mortales puesto a que arremeten directamente contra el cuello de los equinos, penetrando con facilidad las partes de la armadura que lo protegen esa parte del cuerpo gracias a sus poderosos dientes. En ocasiones algunos Guardianes fueron gravemente heridos por culpa de esos reptiles o bien perdieron alguna extremidad, aparte de que nos muy pocos fueron devorados en batalla. No obstante, más de una vez los Guardianes observaron a un reptil derribar a su jinete y engullírselo en muy poco tiempo. Por esta razón, los Arenosos eran bestias muy impredecibles ya que por más que permitieran que los Dragwolf los montaran, podían derribarlos en cualquier momento y atacarlos hasta la muerte.

sábado, 22 de agosto de 2015

Historias del Universo (Saga Dualista): Preludio del caos. Capítulo Final: A la búsqueda de los aliados menos pensados (Parte 1).




Como de la nada, como si lo ocurrido en las dos Saltas fuera un truco de magia, la actividad energética se redujo considerablemente volviendo a ser como era antes de la aparición de Beelzebub, Belial y Mefistófeles, en consecuencia el tenso impasse desapareció y la paz volvió a reinar en el ambiente Dualista Panuniversalista del mundo. Mientras tanto, los habitantes de la ciudad de Salta se habían recuperado del todo y a pesar de la tragedia que tuvieron que afrontar al ver las calles varios muertos aplastados por culpa de los vehículos que continuaron marchando sin ser controlados por sus conductores por obvias razones y algunos de ellos también víctimas de ese desfallecimiento general, los salteños decidieron no hacer ninguna investigación sobre lo ocurrido. Aunque había indignación por parte de las familias de los fallecidos ya que querían saber qué fue lo que pasó era imposible averiguarlo, todos se percataron que habían quedado inconscientes de un segundo al otro por lo que nadie podría saber que sucedió en el tiempo en que estaban inconscientes, no obstante, descubrieron que algo o alguien había movido algunos vehículos, árboles y toldos de la plaza Nueve de Julio causando simultáneamente más temor y curiosidad por lo acontecido, pero los salteños se mantuvieron firmes en su decisión grupal y no dejaron que lo sucedido saliera de su ciudad pese a que varios medios de comunicación vecinos y nacionales se interesaron por el tema, sin embargo con perseverancia y mucha astucia, lograron sacárselos de encima. Tras eso la vida de la ciudad continuó como si nada hubiera pasado, soportando en el más absoluto y estricto silencio la pérdida de varios seres queridos.

Y como era de esperarse, Nahuel, Alejandro y María fueron sometidos a un nuevo interrogatorio para que contaran todo lo sucedido, ya que tanto los Hijos del Universo y el alto mando militar dualista querían respuestas sobre su repentina desaparición en el monumento de Güemes y posterior reaparición más de una hora después en, aproximadamente, un kilómetro del monumento. Luego de repetir varias veces que ellos fueron arrastrados por un par de manos oscuras gigantes y de narrar lo que tuvieron que hacer junto con los Misántropos, los interrogadores estaban bastante sorprendidos por lo que contaban los jóvenes, no por el hecho de que tuvieron que unir fuerzas con tres Misántropos y de enfrentarse contra cientos de entidades energéticas, un Principado, un Espíritu Subordinado y una Potestad, sino porque los muchachos habían entrado a una dimensión paralela, cosa que sólo era posible en la literatura o en las ideas del Dualismo Panuniversalista, no obstante, su asombro se acrecentó de manera considerable cuando los Aprendices detallaron su combate contra Zadkiel al tiempo que decían que los Misántropos se habían enfrentado contra su creador, Stelyus. Luego de oír eso los Hijos del Universo y el alto mando militar dualista estaban interesados por el relato hasta tal punto que ya no hacían más preguntas, directamente oían el relato como si fuera un cuento que narra, pero los jóvenes recalcaban que aún faltaba el dato más importante, el que los seres habían dicho que algo estaba a punto de llegar y que podría ser muy peligroso; al enterarse de eso, los interrogadores se asustaron en extremo y se miraron entre sí manteniendo un silencio sepulcral que inquietaba a los jóvenes, finalmente decidieron terminar con el interrogatorio, no obstante, los Aprendices afirmaban que no debía pasar por alto ese dato, pero los Sabios Maestros y los militares desoían a los muchachos sin atender las advertencias que supondría ignorar esa información según los muchachos. Después de insistir varias veces, los Hijos del Universo determinaron que ya había sido suficiente, que ellos no dijeran nada más porque no les interesaba ese dato argumentando que las entidades les habían mentido para asustarlos y les recomendaron que se olvidaran el asunto, por lo que María y Alejandro acataron, pero Nahuel, pese a que aceptó la recomendación, no podía olvidarse del asunto; internamente sentía que las últimas palabras del demonio y el arcángel sumado a su sospechoso e inquietante silencio final antes de que se marcharan, le provocaba un miedo indescriptible, como si el fin del mundo estuviera a punto de llegar y ésta vez no era producto de erróneos cálculos matemáticos cuyos datos procedentes del Libro de las Revelaciones o profecías arcanas sin sentido, era algo muy tangible aunque no había evidencias físicas para demostrarlo salvo la ciudad paralela de Salta convertida en ruinas. Durante los siguientes días, el joven pensaba una y otra vez sobre lo acontecido, buscando una explicación que lo sacara de la incertidumbre en que se había metido, lo que causaba que se desconcentrara en todo lo que hiciera, incluso en la vuelta de su último medio año de clases y en los últimos entrenamientos obligatorios con el Maestro Vidal y Ortiz. Luego de hacer y deshacer numerosas conjeturas y de mucha meditación, Nahuel llegó a una terrible conclusión y decidió actuar para evitar lo que había acabado de razonar.

martes, 18 de agosto de 2015

El Señor de las Espadas (Libro III): Capítulo I (Parte uno)



La marcha hacia Lipharath fue muy dura. El calor del desierto, la sed extrema y los empujones de los Dragwolf producían que Labhras, Xiao chen, Styrmir y los Berserker desearan desfallecer y caer duramente contra la ardiente arena, esperando que la muerte reclamara sus almas y así dejar de experimentar el calvario en que se encontraban.

                Algunos Berserker no pudieron soportarlo más y atacaron a los Dragwolf, pero el calor y la deshidratación hicieron mella en su vigor, ocasionando que los vikingos se desplomaran luego de realizar unos pocos movimientos, terminando en la arena mientras eran atacados reiteradamente por las maltrechas armas de los Dargwolf. Rápidamente los deformes hombres teñían la arena de alrededor del Berserker atacado.

                Cada vez que eso sucedía, Labhras les gritaba al resto de los Berserker que no atacaran, mezclando su idioma con el de los vikingos, creando frases que ni siquiera el mismo podía entender. Luego de escuchar muchas incoherencias, Styrmir intervino, haciendo que ninguno de sus pares volviera a atacar a los Dargwolf. Para ese momento, veintidós Berserker habían perdido la vida tratando de librarse de una situación a la que no estaban para nada contentos. Sus cuerpos fueron abandonados exactamente donde quedaron. Los Dargwolf no querían transportar cadáveres; preferían que se convirtieran en carroña para los buitres. Los vikingos no podían hacer nada para que tuvieran su funeral adecuado, no estaban en situación para hacerlo, por lo tanto lo único que podían hacer era dejar que los cuerpos de sus compañeros se descompusieran lo más rápido posible.

sábado, 15 de agosto de 2015

Historias del Universo (Saga Dualista): Preludio del caos. Capítulo XXIV: Combate decisivo (Parte final).




Tras andar un buen tramo por las paredes el demonio dio un nuevo salto hacia los jóvenes y éstos se dispersaron porque sabían que ese movimiento era un ataque, una vez que el ser tocó el piso, los muchachos atacaron al ser. Alejandro trató de lancear directamente al demonio pensando que mientras el ser se recuperaba del salto podría liquidarlo de inmediato, pero la entidad agarró la lanza con una de sus manos y detuvo en seco el ataque del joven, sorprendiendo a éste ya que no imaginaba que un brazo tan débil en apariencia pudiera tener tanta fuerza, rápidamente María dejó su arco a un lado y aprovechó para embestir al ser con sus ninjato, sin embargo el demonio la observó y la joven no pudo moverse literalmente ya que su adversario había utilizado una habilidad mental, sin perder tiempo Nahuel decidió enfrentarse al Subordinado por detrás viendo que éste estaba concentrado en sus amigos corrió hacia su oponente sin emitir ni un grito mientras asía su katana con firmeza con la firme determinación de liquidar al demonio, no obstante éste presintió el movimiento del muchacho por lo que movió la lanza que tenía agarrada, desplazando también a Alejandro porque no soltó su arma en ningún momento debido  a que forcejeó para volver a tener el control sobre su lanza, y el joven golpeó a Nahuel tumbándolo al suelo y soltando su sable al mismo tiempo que Alejandro también se soltó de su arma por culpa del golpe y cayó cerca de su compañero, una vez finalizado el movimiento el demonio tiró la lanza hacia el lado opuesto de donde cayeron los muchachos.

A todo eso, María recuperó el control sobre su cuerpo y prosiguió con su ataque, pero nuevamente fue interrumpida no con una habilidad mental, sino con una física, la cola de serpiente que tenía el ser detrás de su cabeza aumentó de tamaño, tanto en su largo como en su grosor y se dirigió hacia una de las espadas de maría quitándosela con una inusitada rapidez para luego quitarle la otra arma sin que la muchacha tuviera tiempo para reaccionar y finalmente la cola la atizó tirándola a unos cuantos metros hacia atrás, luego eso la cola regresó a su tamaño original. De inmediato Nahuel se paró y volvió a atacar al demonio utilizando varios golpes energéticos que dieron en el blanco provocando que el demonio retrocediera unos pasos, el muchacho lo estaba haciendo para que sus amigos se recuperaran y continuaran atacando al ser, y si bien María y Alejandro se levantaron y recogieron sus armas con la ayuda de su telequinesia, el Subordinado puso sus brazos hacia delante de modo que quedaran cruzados para después soltar una poderosa onda expansiva que dio de lleno a los muchachos produciendo que dieran una vuelta completa en el aire antes de caer al suelo. En ese instante los dualistas se dieron cuenta que no sería una pelea fácil.

Entretanto, Camila comenzó a disparar al Belukeh apuntando en la cabeza para eliminarlo rápidamente, pero el ser, antes de empezar la contienda, bajó la visera de su bacinete añadiendo más dificultad a la Misántropa ya que primero tenía que quitarle el casco de alguna manera posible por medio de disparos o con la ayuda de sus compañeros para luego ejecutar el disparo final, aún así la muchacha disparaba para averiguar si una de sus balas le sacaba el casco, pero o la bala rebotaba, se incrustaba en el casco o impactaba en gola, en una de las alas o en otra parte del cuerpo ya que la entidad se movía constantemente.

sábado, 8 de agosto de 2015

Historias del Universo (Saga Dualista): Preludio del caos. Capítulo XXIV: Combate decisivo (Parte 3).




–¡No! –voceó la entidad y de pronto las grisáceas, casi negras nubes empezaron a lanzar rayos hacia los demonios acabando con unos cuantos y causando que los demás retrocedieran con lentitud al igual que Nahuel y Camila, pero los rayos seguían cayendo liquidando a más seres y a causa de ello empezaron a dispersarse, pero todo era en vano ya que los rayos siempre hallaban su blanco por más rápido que se moviera o apareciera y desapareciera en puntos aleatorios, incluso el Principado tuvo que evadir algunos rayos y cuando intentó eludir el siguiente, el rayo cayó cerca de sus pies provocando que cayera hacia atrás, de espaldas al suelo. Los demonios empezaron a desesperarse cuando vieron que su grupo se iba reduciendo paulatinamente a medida que los extraños rayos eliminaban a sus compañeros uno a uno mientras que Nahuel, asustado por la posibilidad de que uno de esos rayos le cayera encima, intentaba esconderse en algún hueco que había en las montañas de escombros, no obstante un rayo le caía a metros del sitio que él pensaba que sería un buen escondite, por lo que el joven interpretaba que eso era una señal de que se quedara en su lugar; entretanto Camila sólo miraba cómo los demonios eran destrozados por los potentes rayos, ella disfrutaba lo que sus ojos veían, pero sentía una extraña sensación que no la deja deleitarse por el espectáculo que una de las fuerzas naturales más poderosas del planeta le estaba ofreciendo, sensación que la inquietaba sobremanera lo que hacía reflexionar ya que no entendía de donde provenía esa emoción. Quedando una decena de demonios, éstos desaparecieron viendo que no podían contra algo que ni siquiera preveían una vez que lo hicieron los rayos dejaron de caer en la tierra retornando la tranquilidad a Nahuel y a Camila.

–Uf… Eso sí que fue espeluznante… –declaró Nahuel muy aliviado mientras se secaba el sudor frío de su frente.
–Espeluznante y raro… No entiendo cómo se originó una tormenta de rayos tan repentinamente. –admitió Camila aún pensativa, ya que para ella era inadmisible que sintiera una sensación que la dejara pensado un buen rato porque siendo Misántropo todo, hasta lo inexplicable o cuya razón estaba más allá de la comprensión humana, tenía un motivo incluso sus propias emociones y las causas que la originaban.
–Ni yo… no creo que sea el planeta, aún si quisiera defenderse de las entidades, no puede acelerar el tiempo de formación de una tormenta eléctrica de proporciones… catastróficas… –opinó Nahuel con total seguridad en su pensamiento– Pero ésta no es nuestra dimensión, por lo que en ésta realidad puede que las tormentas se originen con mayor rapidez que en nuestra realidad.
–Dirás tu dimensión. –rectificó Volpi.
–Camila, por una vez, ¿no podemos estar de acuerdo en algo por más de que tengas alguna opinión diferente? ¿Ser una sola vez en tu vida más tolerable?-
–¿Y por qué tú no puedes estar una vez de acuerdo con nosotros?
–Cuando tienen la razón, lo estoy y en ciertos puntos delicados, también, pero siempre tengo una razón para estarlo… aunque a veces no… Aunque cuando Crusiantelli, Zysman, tú o cualquiera de los tuyos tienen la razón a pesar de que a veces expresan sus ideas de forma poco civilizada lo hago… sin embargo, eso no significa que esté de acuerdo, pero quien tiene la razón, tiene la razón.
–¿Sabías que podrías haber resumido eso en pocas palabras?
–Sí, pero no soy un buen entendedor…
–Me lo imagino… aun así me gustas así de culto, de gallardo, de diplomático… –comentó Camila mirando al dualista con un fuerte deseo causado por una intensa lujuriosa.
–¡No me mires así! –gritó Nahuel–. ¡Y ya que estamos hablando del tema, no me gustó para nada ese intento de violación!
–¡Vamos! ¡Ya lo dijo ese Principado, tenías el mismo deseo sexual que yo! ¿Qué te cuesta estar veinte minutos con una mujer? ¿A qué le tienes miedo ya que supongo que en tu cabeza debió haberse memorizado cientos de libros sobre sexo? –interpeló Camila.
–Eso es igual que la medicina, los libros no te preparan para la afrontar lo que puede llegar a pasar en la vida real ya que no están escritas en un papel… –contestó Nahuel.
–Pero con la teoría puedes resolver la práctica, ¿o no? –afirmó Volpi.
–Sí, aunque no quiero hablar de ese tema. –asumió el dualista.
–Está bien… no destruiré lo que te queda de hombría… –dijo Camila y Nahuel se llevó una de su manos a la cara y comenzó a moverla lentamente de lado a lado– Bueno… a lo que nos compete, ¿dónde se metió ese Principado lanza esferas de viento? –añadió y de inmediato Nahuel dio media vuelta para ver si el ángel estaba en la pila de escombros, pero no estaba.
–¡Es verdad! ¿Dónde se fue? –aseguró el muchacho–. ¿No será que fue alcanzado por un rayo?
–Tal vez… aunque pudo desviarlo… –opinó la mujer.
–Tengo que discrepar… No estoy muy seguro de que pudiera hacer eso… El rayo no es uno de los elementos, capaz que lo eludió, pero no que lo haya desviado… –rebatió Nahuel.
–Entonces vayamos a buscar a Zysman. Si sobrevivió puede que esté cerca. –sugirió Volpi.
–¿Acaso no crees que haya sobrevivido? –interrogó Nahuel.
–Viste que había cientos de entidades energéticas, por lo que no creo que sólo haya tocado para los ángeles que se nos venían encima, y si estaba con Crusiantelli y compañía puede que la emboscada no haya funcionado o funcionó en parte y ahora están en una mejor vida. –respondió Camila.
–¿Y no puedes percibir a Zysman o Crusiantelli? –cuestionó Nahuel.
–Claro… pero debido a que estaba pensando hace un rato debo concentrarme, aunque es sólo cuestión de segundos para que… –contestó la mujer y de pronto apareció el Principado a unos pocos metros al oeste, a la mitad de la distancia entre la pila de escombros donde él cayó y los jóvenes.
–¡Hmph! Puede que hayan sobrevivido a mi ataque, que la suerte les favoreciera haciendo que mis camaradas y mis enemigos por naturaleza no pudieran atacarlos y que hayan eludidos los poderosos rayos, ¡pero no podrán escapar de mi ataque nuevamente, así que preparen sus oraciones! –aseveró el ser y la esfera plateada con piedras preciosas se envolvió en llamas.
–¡Relájate! No hace falta recurrir a la violencia… Ya viste que la naturaleza está de nuestro lado por lo que te recomendaría que no hagas ningún movimiento ofensivo hacia nosotros. –aseguró la Misántropa y el ser movió su centro hacia arriba y lo bajó con rapidez apuntando hacia la mujer, cuando llegó a la mitad de trayecto, el cetro lanzó una esfera de fuego del mismo tamaño que la del cetro que se dirigió hacia Camila, ésta la esquivo logrando que la esfera siga su curso y apenas toco el suelo estalló haciendo una explosión muy poderosa.

sábado, 1 de agosto de 2015

Historias del Universo (Saga Dualista): Preludio del caos. Capítulo XXIV: Combate decisivo (Parte 2).




Alejandro y Bruno caminaran varios metros saltando escombros y soportando el hedor de la muerte, más fuerte que cuando el dualista avanzó por aquella calle donde estaban todos las personas muertas, con sus cuerpos lacerados cuyas entrañas estaban expuestas al aire y al calor del ardiente sol salteño. Soportando eso, la horripilante vista proporcionada por los cuerpos repletos de heridas de distintas armas y la compañía de un misántropo, Alejandro solo pensaba en terminar con el plan de Nahuel cuanto antes para encontrar la manera de volver a la dimensión a la que pertenecía y así no tener que estar más al lado de unos sujetos muy peligrosos.
–Sabes, Tsartsaris, creo que elegí el mejor camino. No vimos ninguna entidad energética y el único peligro del que debemos estar atentos es con los edificios… porque en cualquier momento se nos cae un pedazo de escombro sobre nuestras cabeza –afirmó Zysman y recibió como respuesta el silencio del dualista–. ¿Qué te pasa? ¿Te comió la lengua el gato? Bueno… teniendo en cuenta que ya no hay más gatos podríamos decir que si tú te comiste la lengua. Ja, ja, ja. –agregó mirando al muchacho, y de inmediato ambos detuvieron su marcha.
–Te diré algo una sola vez: No soporto a ti ni a los de tu calaña, así que será mejor que aceleremos el paso y lleguemos a la jodida torre para terminar con esto de una buena vez. –Aseveró Alejandro con frialdad al tiempo que observaba a Zysman directamente a los ojos y por unos segundos reinó un silencio muy incómodo.
–Entonces… ¿puedo tocar la guitarra? –preguntó Zysman.
–¡Haz lo que quieras! –gritó exasperado el muchacho y reanudó su marcha.
–¿A qué volumen quieres que toque? –interrogó Bruno y el dualista no respondió–. Bueno, si tú quieres –Añadió el misántropo y comenzó a tocar su guitarra a un volumen “normal” y empezó nuevamente a caminar, pero al dar unos pasos dejó de andar y de tocar su instrumento–. ¡Ey! ¡Tsartsaris! ¡Detente! –gritó causando que el dualista se detuviera y se volteara para ver al misántropo con mala cara.
–¡¿Qué carajo quieres ahora?! –preguntó furioso Alejandro.
–¿No escuchas ese sonido, como si fuera un grito? –interrogó Zysman mientras miraba para todos lados prestando atención en lo que oía para encontrar la causa del sonido.
–¡No, no escucho nada! –replicó el dualista.
–¡Cállate y presta atención! –contestó Bruno y Alejandro, tras largar un suspiro de exasperación, se concentró para oír el sonido que escuchaba Zysman. Al cabo de unos segundos Alejandro oyó un ruido, como si fuera un grito ahogado.
–¡Lo escucho! –aseguró el joven acercándose al misántropo procurando no hacer ruido al caminar.
–Parece que alguien estuviera gritando… –admitió Zysman– Y creo que proviene de esos escombros de allí. –Agregó señalando unos cuantos escombros a su izquierda que, entre los pedazos de pared, había una puerta con su marco ligeramente inclinados a la izquierda.