sábado, 28 de febrero de 2015

Historias del Universo (Saga Dualista): Preludio del caos. Capítulo XVIII: La espeluznante verdad (Parte 1).




Teniendo los resultados en sus manos, Nahuel no sabía qué hacer. Durante el resto del día pensó sobre el hermetismo que Uribe le agregó al asunto, ya que el joven no podía creer que a último momento, menos de un segundos antes de que el misterio de la muerte de Fabricio Belmonte se revelara, el doctor se calló. Esa noche, mientras se ponía el pijama al tiempo que observaba el sobre que había dejado en su pequeño escritorio, se le cruzó por la cabeza la idea de abrirlo y leer que tenía escrito omitiendo el ridículo juramento. El joven tenía ciertas ventajas para hacerlo, en primer lugar, Uribe nunca lo hizo jurar bajo los nombres de Yahvé, Kasbeel y los hijos del Universo, por lo que ese juramento era muy propenso a que el muchacho lo rompiera, y en segundo lugar, el sobre no estaba sellado ni con una cinta adhesiva, un sello lacrado o con cualquier cosa, el sobre parecía estar listo para que alguien lo abriera, alguien cuya curiosidad no podría resistir a semejante invitación. Aun así, Nahuel desistió en abrir el sobre y se fue a dormir, pensando que así su mente dejaría de discurrir sobre el asunto, pero durante la madrugada varias veces se despertaba y daba vueltas en su cama ya que él quedaba mirando hacia su escritorio en la oscuridad sintiendo que el sobre lo estaba llamando para que viera su contenido, después de una lucha entre su curiosidad y el sueño, ganó éste último por lo que joven durmió el resto de la madrugada sin desadormecerse.

Una vez más, Nahuel se despertó entre dormido, pero ya era de día aunque los pequeños rayos de sol que entraban a su habitación desde su ventana casi cerrada daba a entender que todavía era temprano, debido a eso, el muchacho miró hacia el destartalado reloj que en su mesita de luz que no lo usaba desde hacía casi dos meses puesto a que el invierno había terminado. El reloj indicaba que faltaban pocos minutos para las nueve de la mañana, pero en el estado pseudo-somnoliento del joven pensaba si el reloj funcionaba bien o se le había olvidado darle cuerda el día anterior, no obstante recordó al instante que el día anterior, después de almorzar, él había dado cuerda al reloj por lo que Nahuel se sintió más seguro con la hora del reloj y apoyó su cabeza en la almohada dirigiendo su mirada hacia el escritorio, más precisamente donde se hallaba el enigmático sobre que por poco le habría quitado el sueño.

Nahuel sabía que no podía estar en la duda por mucho tiempo, tenía que hacer algo para que él pudiera finalmente abrir el condenado sobre y saber toda la verdad, pero antes debía averiguar cómo poder escuchar la última conversación de Fabricio con los operadores antes de que las entidades energéticas le asesinaran. El muchacho tenía un vago conocimiento sobre la grabación de las conversaciones de los operadores con lo dualistas mientras éstos se encontraban en una misión, aunque como ese tema era parte de la milicia dualista, él no hubiera podido averiguar nada, incluso por parte de Celina, ya que los operadores no pueden decir absolutamente nada sobre las conversaciones con los soldados dualistas a no ser que quieran perder su puesto. Aparte de eso, el joven sabía que Fabricio se había comunicado por última vez sólo con un operador cuyo nombre era Jorge Miguel Méndez.

jueves, 26 de febrero de 2015

La guerra de los condenados: Juegos de guerra. Capítulo 4: La muerte acecha a la distancia (Parte 2 de 3)



                La ojiva salió disparada a gran velocidad, realizando una trayectoria parabólica en dirección de uno de los Golems de roca. A segundos de impactar estalló y una lluvia de fuego cayó sobre la criatura. El fuego penetró con facilidad la roca, como si se tratara de lava, haciendo que el monstruo se sacudiera de dolor y se alejara del T.B.U. En esos momentos los artilleros preparaban la segunda ojiva y le volvieron a disparar al Golem, produciéndole más dolor y derribándolo. La tierra tembló ligeramente cuando se precipitó al suelo. Los artilleros se prepararon para atacar a otro Golem, moviéndose lo más rápido que pudieran para cargar el vehículo de guerra.

                Pasó mucho para que el conductor del T.B.U. comenzara a maniobrar peligrosamente para esquivar a los resistentes Golems que no habían sido alcanzados por los disparos del Onagro. Al hacerlo, colisionaba con fuerza contra los esqueletos, que eran lanzados unos cuantos metros hacia un costado. Los demás soldados no abrieron las ventanillas para dispararles. Prefirieron mantenerlas cerradas ya que existía la posibilidad de que varios esqueletos se colgaran, comprometiendo la estabilidad del vehículo. Sólo dispararían en el caso de que el conductor les advirtiera que estaban rodeados.

                Gracias a la gran habilidad del conductor, esquivaron a los Golems, pero el que tenía en su poder a ametralladora seguía disparándoles para evitar que los siguiera, al tiempo que cada tanto apuntaba a los esqueletos que intentaban subirse al T.B.U. Al poco tiempo el vehículo se había alejado de sus enemigos, aunque el conductor pronto descubrió que se enfrentaría a un grupo de enemigos mucho mayor y que entre la multitud había dos clases de enemigos que podrían evitar que cumplieran con su objetivo: Golems de hierro y “zombies rey”.

miércoles, 25 de febrero de 2015

PREMIO BLACK WOLF BLOGGER AWARD (No me muerdas... lindo pichicho...)

Llueve torrencialmente. La noche es fría. Bajo la intermitente luz de un poste Nahuel y Raúl buscan algo en un contenedor. Bueno, a decir verdad Raúl es quien busca. Nahuel sólo se limita a alumbrar con una linterna el interior del contenedor desde afuera.

–Podrías ayudar, ¿no?
–Cállate y busca. Nos estamos mojando por tu culpa. ¡¿Quién te dijo que te deshicieras del cadáver de Mozart en un contenedor de basura?!
–Me dijiste que me deshiciera de él y eso hice.
–¡Pero se sobreentiende que lo hicieras discretamente! ¡Ponerlo en un contenedor es como gritarlo al mundo o poner un cartel que diga: “¡Oigan todos! ¡Aquí hay un cadáver! ¡Y no cualquier cadáver, sino el de Wolfgang Amadeus Mozart!”!
–¡Está bien! ¡Está bien! Yo tuve la culpa… ¿Ahora me ayudarías?
–No.
–¡Por favor! ¡No lo encuentro por ninguna parte! ¡Además este contenedor tiene toda clase de basura!
–No me importa.
–¡Hasta hay residuos médicos! ¡Me voy a contagiar de algo!
–Lo hubieras pensado mejor antes de tirar el ca…
–¡E incluso hay un político!
–¡Sácalo de ahí! ¡El contenedor es mucho para él! ¡Debería estar dentro de un tanque atmosférico!
–¡Se metió más adentro!
–¡Persíguelo! ¡Sácalo de ahí cuando antes!
–¡Ahí voy!

martes, 24 de febrero de 2015

El Señor de las Espadas (Libro II): Capítulo VII (Parte final)



                Entretanto, sir William también dormía en un lugar frío: la entrada a la torre del homenaje. Cansado de que Merlín y las Reinas-Hadas no le dieran ninguna respuesta, resolvió protestar como ningún otro Guardián Jefe había hecho: apostarse frente a la entrada del hogar de las Reinas-Hadas y Merlín y esperar allí hasta que ellos le dijeran todo lo que quería saber. De hecho, era la primera vez que un Guardián Jefe protestaba de manera pública; siempre que tenían que demostrar su disconformidad con las Reinas-Hadas y el gran mago, lo platicaba con ellos en privado y todo lo que se hablaba no salía de las cuatro paredes del Gran Salón. No obstante, William nunca tuvo la oportunidad para conversar con ellos, a decir verdad evitaban hacerlo.

                Antes de que se sentara en los escalones cercanos a la puerta principal supo que si no hacía algo que llamara la atención de gran parte de los habitantes del castillo Merlín y las Reinas-Hadas nunca platicarían con él por más que pidiera a gritos las respuestas todas las mañanas. En cierto momento, le surgió la idea de hacer una huelga de hambre; era una idea muy arriesgada, pero sabía que tendría éxito ya que los diez seres mágicos no permitirían que alguien muriera deshidratado y hambriento delante de la entrada de su hogar.

                Empero, había un pequeño detalle que le impediría hacerlo: su rango. No podía hacer una huelga ya que eso dejaría a los Guardianes sin líder y, en el caso de que William estuviera varios días sin comer y/o tomar algo, tendría que descansar unos días más, prologando el tiempo de ausencia de un líder. Por otra parte, los habitantes del castillo y los Guardianes más veteranos pensarían que lo que hacía era una suerte de capricho, ocasionando que peligrara su rango. Sin embargo, muy posiblemente tendría el apoyo de casi todos sus compañeros ya que no solamente él quería saber la verdad sobre por qué Labhras huyó del castillo y robó un barco para intentar cruzar el Anillo de la Serpiente, acto considerado como un suicidio; una simple venganza era una respuesta que a muchos no convencía.

sábado, 21 de febrero de 2015

Historias del Universo (Saga Dualista): Preludio del caos. Capítulo XVII: En busca de respuestas (Parte final).




Al cabo de dos segundos varios fluorescentes se encendieron iluminando toda la habitación hasta el lugar más recóndito revelando todo lo que había. En la pared de enfrente del joven y la de la derecha había unas mesadas con varios compartimientos de distintos tamaños de color blanco, arriba de éstas había muchos aparatos que Uribe utilizaba para su trabajo que Nahuel desconocía, además de haber una computadora y un televisor pequeño. En la pared donde se encontraba la puerta había una especie de aparador metálico que el joven pensó que, seguramente, allí habría cualquier cosa menos alimentos. En el centro de la sala se encontraba una mesa de operaciones similar a una de un quirófano que poseía una parte móvil que se desplazaba por un eje y en cuyo extremo se doblaba para sostener una plancha cuadrada de vidrio que poseía unos bombillos similares a los LEDs pero uno poco más grandes que éstos ubicados a los costados del vidrio enfocados hacia adentro del cuadrado. De uno de los costados de la mesa de operaciones partían varios cables que se dirigían hacia un panel que tenía muchos botones que se hallaba debajo del aparador, por lo que el joven determinó que tanto la mesa como el panel eran los equipos que Uribe mencionó anteriormente y eso lo desilusionó. En esos momentos miró hacia el techo buscando los agujeros de los respiraderos y los encontró entre los brillantes tubos fluorescentes con una rejilla cada uno para evitar que algo cayera en la sala, aunque ninguno de los tres estaba encima de la mesa de operaciones.
–Así que esos son los equipos… –comentó Nahuel señalándolos pero no pudo evitar que su voz delatara lo desilusionado que se encontraba mientras avanzaba hacia la mesa.
–Sí, ¿qué le pasa? ¿Acaso pensaba que eran otra cosa? –preguntó el forense dándose cuenta de la desilusión del joven al tiempo que se dirigía también a la mesa.
–La verdad… sí. Pensé que, por lo menos, la mesa de operaciones tendría una máquina que hacía toda la autopsia sin dañar demasiado al cuerpo y que habría algunos equipos que, además de controlar los movimientos de la máquina, uno podría ver las partes del cuerpo siguiendo las venas, los intestinos, la tráquea… todo eso. Y esto… se parece más… humano que extraterrestre. –contestó el muchacho.

jueves, 19 de febrero de 2015

PREMIO BEST BLOG (Tarde, pero seguro).


Muy buenas tardes/noches/días/madrugadas/(o inserte el momento del día que cree que me faltó). Revisando las notificaciones viejas descubrí que Víctor Fernández García no sólo me concedió el Premio Parabatais (o como diantres se escriba), también me otorgó un premio Liebster Award y, uno nuevo para mí, el Best Blog. Al cual le agradeceré ambos: gracias, gracias.

Como Liebster Award ya tengo y ya hecho todo lo que debía hacer (creo), me centraré por el nuevo premio. No sé cuándo surgió y no tengo ganas de averiguar, sólo sé que tiene el logo más… rosa que he visto en mi vida (iba a usar otra palabra, pero no quiero herir susceptibilidades… aún).

Sólo sé que tengo que nominar a quince blogs y contestar unas preguntas… Estoy sospechando que últimamente están bastante curiosos. Recuerden que la curiosidad mató al gato y tengo pruebas.

La guerra de los condenados: Juegos de guerra. Capítulo 4: La muerte acecha a la distancia (Parte 1 de 3)



           Se los llaman “territorios conquistados” a aquellos donde la actividad del Ejército Oscuro es constante. Se tratan de ciertas zonas donde las criaturas de la oscuridad se desplazan con mucha frecuencia y sirven para desplegar más “tropas”. Al comienzo de la guerra, estos territorios se ubicaban cerca de los “Avernos”, pero a medida que el tiempo transcurría el Ejército Oscuro comenzó a ganar más terreno, alejándose poco a poco de los Castlevanias.

                Una vez que toman un territorio, los Hechiceros invocan un obelisco negro en el centro de cinco metros de altura que posee inscripta en cada una de las cuatro caras la Cruz Heráldica de Castlevania(1), alrededor del mismo emite una tenue y aterradora luz verde y varias esferas de ese color giran en torno a él; los que se han acercado a estos obeliscos han afirmado que dichas esferas poseen forma de calavera. Asimismo, este obelisco produce un particular fenómeno dentro de su área de influencia, que abarca más de diez kilómetros de distancia: la tierra, las plantas, los animales, las rocas, el agua, los escombros de edificios, los restos de vehículos y Reploides y todo lo que estuviera en dicha zona se volvía opaco, hasta el punto de alcanzar tonos de grises oscuros. Sin embargo, esto no impedía el normal desarrollo de la flora y de la vida de la fauna, simplemente les alteraba el color. Por este motivo, a los territorios conquistados también se los suelen llamar “zonas negras”.

               Cuando supieron la importancia de los obeliscos, los humanos y los Reploides comenzaron a destruirlos, aunque pronto descubrieron que no sería tarea sencilla. Se dieron cuenta que los obeliscos estaban protegidos por una barrera mágica que los volvía inmunes a prácticamente todo, salvo una clase de bomba de energía conocida como bomba de neutrones. Empero, debido a inestables que eran no podían crear armas a distancia que tuvieran una bomba, sino que alguien debía acercarse al obelisco y activarla para que estallara. Esto no era una tarea sencilla. A quinientos metros a la redonda hay muchas criaturas de la oscuridad que impedirían a todo aquel que intentara destruirlo. Cuando lograban estallar la bomba de neutrones, la barrera mágica se neutralizaba y a partir de ese momento el obelisco estaba listo para ser destruido con cualquier cosa. Una vez reducido a polvo, el color de toda su zona de influencia regresaba paulatinamente.

martes, 17 de febrero de 2015

El Señor de las Espadas (Libro II): Capítulo VII (Parte uno)



El grupo estuvo un poco más de cuatro días en ese poblado perteneciente a los Halðfröð. La causa de esto fue para que los heridos se recuperaran por completo antes de continuar el camino hacia Fartholew-Vär.

                Al día siguiente después de haber llegado al poblado, Labhras conversó con el jefe del pueblo, un vikingo corpulento, un poco más que Styrmir, con una cabellera larga e hirsuta, cicatrices en varias partes de su cuerpo, destacándose la que poseía debajo de su ojo izquierdo por su espesor y aparentando ser más joven que el propio Styrmir. Naturalmente, el guerrero que portaba el particular casco estuvo presente para que hiciera de intérprete.

                El jefe del pueblo le ofreció a Labhras que se quedaran en el pueblo unos días antes de continuar ya que lo que restaba del camino hacia Fartholew-Vär era dificultoso y llevar hombres cuyas heridas no habían sanado era como enviarlos hacia una muerte segura. El Guardián se negó cortésmente, arguyendo que no podían perder más tiempo y debían llegar al pueblo de Styrmir lo más rápido que pudiera.

sábado, 14 de febrero de 2015

Historias del Universo (Saga Dualista): Preludio del caos. Capítulo XVII: En busca de respuestas (Parte 2).




La casa era en realidad un enorme chalet de dos plantas que poseía varias ventanas y, por motivos del terreno, el garaje estaba debajo de la casa porque el camino de ingreso se dirigía hacia el relativo subsuelo y la entrada principal se accedía por unas escaleras dispuestas de tal manera que se dividían en dos, la primera parte por donde se accedía estaba ubicada de costado en relación a la fachada y la segunda parte se doblaba a mitad del recorrido de la misma para terminar en la galería que poseía edificio y así llegar a la puerta principal; también le impactó al joven el jardín que poseía el doctor, lleno de plantas curiosas, algunas conocidas por verlas en el Templo y otras completamente desconocidas que, junto con la hilera de árboles que se disponían hacia los lados de la avenida, antes de la vereda, formaban un paisaje armónico que tendría mucha paz si no fuera por el movimiento de los autos de la avenida. Luego de ver el chalet, Nahuel avanzó hacia la puerta principal teniendo que subir las escaleras en su curioso recorrido y cuando llegó a la galería, se dirigió a la puerta y la golpeó tres veces, a los pocos segundos el joven escuchó unos pasos acercándose a la puerta desde adentro del chalet.
–¿Quién es? –preguntó la voz cordial de un hombre mayor.
–¿Aquí vive el doctor Manuel Nicolás Uribe? –contestó Nahuel.
–Así es. ¿Con quién tengo el gusto de hablar? –respondió la voz sin perder la cordialidad.
–Soy uno de los Aprendices del Templo Dualista Panuniversalista de Capilla del Monte y deseo hablar con el doctor Uribe sobre una autopsia que le realizó a uno de nuestros residentes. –afirmó el joven.
–¿Y por qué quiere hablar con el doctor sobre ese asunto? –interrogó la voz.

jueves, 12 de febrero de 2015

PREMIO PARABATAIS (Cantata del hidalgo Nahuel de lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com, de su atravesía por el infierno acompañado por Nicolo Paganini, de los peculiares acontecimientos en los que se vio envuelto y de cómo se desenvolvió)


Anteriormente Nahuel y Raúl comenzaron a pelear y, sin saber cómo, entraron a una nave espacial y salieron del Sistema Solar. Por desgracia la nave se quedó sin combustible y desde ese momento quedaron a la deriva en el espacio profundo. Como lo que siguió a eso no fue nada interesante (ambos pelearon como nenas), adelantemos hasta el momento de la destrucción de la nave.

Digamos que la misma fue… destruida por… eh… la Estrella de la Muerte.
–¡¿Alguien puede explicarme por qué Alderaan aún existe?!
–Grand Moff Tarkin, una nave apareció justo en la trayectoria de disparo.
–¡Maldición! ¡Con lo que cuesta cargar el maldito cañón! ¡Tardaremos mil horas para que vuelva disparar! ¡Maldición! ¡Lord Vader me va a estrangu…! –Se eleva unos pocos centímetros con el cuello bien tensado, mientras lucha como si alguien lo estaría estrangulando. Cuando perece, es lanzado con fuerza hacia adelante.
–(Oooooooooooooaaaaa) Estoy rodeado de idiotas… (oooooooooooooaaaaaaa)
–Lord Vader, es el quincuagésimo tercer hombre que estrangula. A este ritmo la estación espacial se quedará sin…
–¿Quiere ser el quincuagésimo cuarto? (Oooooooooooooooooooaaaaaa)
–Haré que carguen el cañón lo más rápido posible.

Nahuel cae en medio de la oscuridad sin control hasta que finalmente se estrella contra una superficie dura.
–Qué entrada elegante…

Se irgue y tras quitarse el polvo descubre que ya no hay tanta oscuridad. El cielo tiene un tono violáceo y una densa niebla cubre el suelo, aunque sólo le llega hasta la cintura de Nahuel. Hace bastante frío, tanto que le hace tiritar hasta los huesos.
–Ok… Creo que estoy bien muerto… ¡Maldita sea Raúl! Pero… ¿cómo he muerto?