sábado, 29 de noviembre de 2014

Historias del Universo (Saga Dualista): Preludio del caos. Capítulo XVI: Cuentos de viejas (Parte 1).




Una vez finalizado el informe, Nahuel lo entregó a los Hijos del Universo. El joven había tardado dos días en escribirlo debido a que no estaba completamente seguro si agregar la muerte del sujeto en manos de los Misántropos o no, y tras un largo meditar, decidió no hacerlo puesto a que eso le traería problemas tanto a él como a sus compañeros, además el miraba esos terrible suceso desde el punto de vista de Crusiantelli y Zysman, el tipo era un nazi y punto, por lo que el muchacho pensaba que se había hecho justicia de una manera u otra, pero determinó que no pensaría más sobre el asunto para no volverse loco; una vez entregado el informe, ocurrió algo increíble. Como si fuera una especie de milagro, las intensas actividades energéticas que se producían en el mundo y que tenían en vilo a todos los dualistas se redujeron abruptamente hasta punto en que ya ni había, entonces todo volvió a la normalidad pese a que esa reducción repentina había generado un sinfín de preguntas sin respuestas.

Días más tarde, llovió en Capilla del Monte y en el Templo Dualista. Ese día parecía que la lluvia nunca se detendría y muchos recordaron que hacía un buen tiempo que no llovía de esa manera por lo que esa agua le vendría bien a las plantas ya que necesitaban esa clase de agua. Como ese día era un viernes y Nahuel no tenía para hacer decidió buscar algo para entretenerse. Ya había pasado mucho tiempo con sus amigos y comenzaba a hartarse de no tener un momento para él solo ya que le gustaba estar un tiempo a solas desde que era muy chico, así que aprovechó la oportunidad de que se encontraba sólo debajo de una de las galerías del peristilo para encontrar algo con el fin de estar sólo un rato antes de que alguno de sus amigos lo viera, pero también sabía que días de lluvia como ese tendría a todos sus residentes reunidos en varios puntos de la enorme edificación, entonces Nahuel comenzó a buscar lugares en donde no vería a ninguno de sus amigos ni de casualidad. En un principio, optó por ir a la Sala de Computación; dicha sala se encontraba en la misma galería que los salones de clase, ubicada en el último salón tomando como el comienzo de la galería la abertura que separaba la galería del vestíbulo o como el salón más cercano del comedor. Como es un área dedicada a la informática, tenía muchas computadoras ubicadas en mesas pegadas a las paredes y en una gran mesa en el centro, de esa manera había tres “columnas” con equipos siendo la mesa central con más computadoras debido a que había dos columnas de ellas de modo que una columna monitores quedaban mirando hacia el lado opuesto con respecto a la otra. La sala era llamada comúnmente como la “olvidada” o la “inexistente” puesto a que los jóvenes dualistas sólo entraban allí para hacer trabajos e investigaciones que los Maestros les pedían de tarea sobre algún tema en general, pero cuando se trataba de algo puntual sobre el Dualismo Panuniversalista y como en la Internet no había nada porque el mundo no sabe de la existencia de la doctrina, lo mejor era buscar información en la biblioteca del Templo, por otro lado, los jóvenes dualistas, por alguna razón, no estaban muy interesados en ver a la Internet como una herramienta de divertimiento ya que para eso preferían leer libros o escuchar música en la Sala Común de los Dormitorios o entrenar o hacer algo de jardinería, constituyendo, también, parte del porqué del “apodo” de la Sala de Computación. No obstante, Nahuel sabía que en días de lluvia la “olvidada” se llenaba puesto a que no era muy divertido pasar todo el día leyendo o entrenando o escuchando música, sobre todo cuando no hay clase o alguna otra obligación para hacer, y como las obligaciones vespertinas ya se habían cumplido, el muchacho comprobó mirando a través de la ventana que se encontraba al lado de la puerta de ingreso de la Sala de Computación que el lugar estaba llena y se lamentó al ver que ninguno de sus amigos estaban allí, por lo que las posibilidades de encontrarlos en otro lugar del Templo eran altas.

martes, 25 de noviembre de 2014

El Señor de las Espadas (Libro II): Capítulo V (Parte final)



                –¿Creen que haya sobrevivido? –preguntó Uinseann rompiendo el incómodo silencio.
                –Muy pocos sobrevivieron y ellos pudieron regresar a Pelarbem a duras penas –dijo Walter–. Si sobrevivió, nos enteraremos dentro de algún tiempo.
                –O quizá no viva lo suficiente para contarlo una vez que ponga un pie en el puerto de Pelarbem. –comentó Damon.
                –¿Por qué lo dices? –preguntó Conall.
                –Los Caldor están furiosos por el robo de su embarcación. Si ven a Labhras o a cualquiera de los que lo acompañaba lo atraparían y lo lincharán.
                –Eso verdad que están enfurecidos, pero no creo que lleguen al extremo de matarlo. A lo sumo lo golpearán un poco y lo mantendrán encerrado un largo tiempo, sin embargo, dudo mucho que quieran matarlo. –expresó Christian.
                –¿Y qué pasaría si sir Labhras consiguió atravesar el Anillo de la Serpiente? –preguntó Edward, causando que todos clavaran sus miradas en él– Pi-piénselo un poco. T-tal vez lo c-consiguió –agregó muy nervioso al sentir todas las miradas.
                –Habría que preguntarse qué hay detrás del Anillo de la Serpiente. –afirmó Uinseann.
                –Yo sé que tras el Anillo de la Serpiente no hay nada más que un inmenso e infinito mar. –dijo Conall.
                –En los mapas de Ávalon siempre se muestra que el Mordrakus continúa. –aseguró William.
                –Hay un rumor entre los Druidas que afirma que tras el Anillo de la Serpiente hay una conexión hacia la tierra donde alguna vez vivió el rey Arthur Pendragon que siempre se encuentra abierta. El fenómeno marítimo está allí para evitar que cualquier habitante de Ávalon pueda llegar a dicha tierra. –admitió Bartholomew pensativo.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Historias del Universo (Saga Dualista): Preludio del caos. Capítulo XV: Entre entidades energéticas y Misántropos (Parte final).




Entretanto uno de los jinetes se adelantó y se dirigía hacia donde estaban posicionados los Misántropos. Cuando el fantasmagórico jinete estuvo a unos veinte metros de distancia de los Misántropos, Bruno extendió su brazo hacia el jinete y, tras lanzar un gritó, salió un poderoso rayo de color violeta oscuro de la mano del brazo extendido del Misántropo cuyo ruido retumbó en el lugar como si fuera uno de verdad que impactó contra el cabalgador despidiéndole de la precaria silla de montar y cayendo al suelo, después  los Misántropos esquivaron al caballo que se les venía encima, hecho que también tuvieron que hacer los dualistas, aunque debido a todo eso, los demás jinetes ya estaban encima del grupo y no tuvieron más opción que cubrirse y aguantar los golpes porque les era imposible atacar a los jinetes, sin embargo, Nahuel aún tenía dudas con respecto a los espectrales cabalgadores así que decidió hacer una prueba muy peligrosa, se colocó delante del primer jinete que vendría para que lo chocara sin que el joven se cubriera mientras envainaba su arma. Rápidamente se acercó uno y cuando estuvo muy cerca del joven, éste temía por el fuerte golpe que recibiría, no obstante la cabeza del caballo lo atravesó seguido del cuerpo, el jinete y las patas traseras del animal sin que el joven sintiera dolor alguno, entonces se dio cuenta de lo que en realidad eran esos jinetes. Luego dirigió su mirada hacia los demás que estaban siendo atravesados por algunos jinetes mientras se cubrían sus rostros con sus brazos o se habían incorporado para recibir menos daño.

–¡Oigan, no hace falta cubrirse, es una “impronta”! –les gritó a los demás causando que éstos dejaran de hacer sus posturas defensivas y comprobaron lo que Nahuel les había gritado. Aun así, María todavía estaba muy asustada por lo que aún continuaba esquivando a los últimos jinetes, mientras que Alejandro amagaba a esquivarlos, pero al recordar lo que su compañero había afirmado, se quedó en su lugar, entretanto, los Misántropos se quedaron en su lugar e incluso Matías envaino su espada porque sabía que no le serviría de mucho. Tras unos segundos, todos los jinetes habían pasado por entre los jóvenes y la asonada continuó su camino hacia el norte emitiendo los locos alaridos hasta que desaparecieron en el oscuro horizonte.
–Bueno, exijo explicaciones –habló Matías luego de lo ocurrido–. ¿Cómo que eso era una “impronta”? –le preguntó a Nahuel.
–Una impronta energética se produce cuando ocurre un hecho violento o una parte del mismo, sea anterior como posterior, queda “grabado” en el lugar. Eso es lo que ven muchos “médiums” en un lugar donde ocurrió un crimen. –contestó el dualista.
–¡Eso ya lo sé! Me refería al cómo pudo aparecer esa impronta. –replicó Crusiantelli.
–Porque algo pasó aquí hace un tiempo. –contestó Nahuel mofándose del Misántropo.
–Pero la impronta no mostró nada violento… –rebatió María.

jueves, 20 de noviembre de 2014

La guerra de los condenados: Juegos de guerra. Capítulo 3: Manteniendo todo bajo control (Parte 3 de 3)



                Los humanos que integran las Fuerzas Especiales Escudo no participan en batalla como el resto de los soldados humanos, sino que emplean unas armaduras de combate especiales llamadas “servo-armaduras de batalla”. Estas armaduras no son más que vehículos bípedos con un par de extremidades superiores, donde el piloto se sienta en el “torso” y de allí comanda toda la “armadura”. Dependiendo del modelo, puede llevar una Gatling de Disparo Plasma, un Buster Modelo MK-2, un gran sable láser o una pequeña lanzadera de misiles; armas que se encuentran en las extremidades superiores.

                Si bien las servo-armaduras de batalla son vehículos, en las Fuerzas Especiales Escudo no son consideradas de esa forma sino como “armaduras”. Esta clase de vehículo fue muy usado durante un poco más de media guerra, pero eventualmente fueron cayendo en desuso porque muchos soldados les parecía arriesgado usar un vehículo donde prácticamente sus cuerpos estaban expuestos. Esto se debe a que la “cabina” está protegida únicamente con un cristal de alta resistencia que con el tiempo pierde esta característica, convirtiéndose en una trampa mortal para el piloto, aparte de que ciertos monstruos del Ejército Oscuro podían atravesar el cristal sin problemas gracias a su exagerada fuerza bruta. Actualmente las Fuerzas Especiales Escudos son las únicas que poseen estos vehículos activos.

                Existen cuatro tipos de “armaduras”: Modelo Tormenta, Modelo Sol, Modelo Vendaval y Modelo Sigma. Todas ellas tienen la misma altura, es decir un poco más de tres metros y su forma física es casi idéntica. Lo único que las distinguen son sus sistemas de armas. El Modelo Tormenta es el más “básico” puesto a que uno de sus brazos tiene una Gatling de Disparo Plasma y en el otro un gran sable láser, no obstante este último es poco usado.

martes, 18 de noviembre de 2014

El Señor de las Espadas (Libro II): Capítulo V (Parte 1)



Tres semanas después de lo acontecido en Pelarbem, todos los habitantes supieron qué había sucedido. Sin embargo, no conocían toda la verdad. Lo único que desconocían era el por qué Labhras quería atravesar el Anillo de la Serpiente. La causa de esto era que los Guardianes se encargaron de difundir lo que había sucedido y ellos no conocían por qué su compañero quería hacer algo que era considerado un suicidio.

                La gente comenzó a pensar y sacar sus conclusiones. Todos estaban de acuerdo que todo lo que el caballero hizo fue para vengarse de Merlín y las Reinas-Hadas, pero no comprendían porque decidió dirigirse, junto con un grupo de personas, hacia un fenómeno marítimo del que muy pocos pudieron sobrevivir. Ahí era donde la gente se dividía.

                Algunos pensaban que Labhras había descubierto que detrás el Anillo de la Serpiente había algo que le permitiría enfrentarse a las Reinas-Hadas y a Merlín sin problemas o incluso vencerlos; otros que detrás del fenómeno existiría una entrada a otra dimensión donde podría vivir en paz y tranquilidad, rodeado por un paisaje de ensueño y así olvidarse de quienes le mintieron toda la vida; y otros que simplemente afirmaban que el Guardián quería suicidarse para echarle a la culpa a las Reinas-Hadas y Merlín, pero para que a ellos le pesara aún más en su consciencia convenció a un grupo de personas para que lo siguieran.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Historias del Universo (Saga Dualista): Preludio del caos. Capítulo XV: Entre entidades energéticas y Misántropos (Parte 2).




Luego de unos metros, Matías dejó de forcejear y le pidió a Bruno que lo bajara, pero éste se negó argumentando que, como lo conocía bien, él se escaparía y volvería hacia la hilera de árboles para continuar viendo el combate, aun así el Misántropo siguió insistiendo y luego de llegar a un acuerdo que consistía en que él, cuando lo bajaran, no volvería a observar el combate o de lo contrario Zysman le dispararía, Bruno aceptó bajarlo y Matías, sabiendo que su compañero sería capaz de dispararle, siguió caminando junto con el grupo hacia el este.
–Zysman, te haré una pregunta porque no creo que Crusiantelli conteste –dijo Nahuel en un momento de la caminata–. ¿Qué hay del viejo Schaffer?
–Está bien, igual de delirante que siempre. De hecho, el muy idiota no quería que eliminara al puto nazi esta noche, si no que tendría que esperar hasta que el bastardo volviera a la ciudad de origen si quería liquidarlo. Así que… el resto es historia. –contestó Bruno.
–Pero al momento de venir para Tandil, ¿estaban… jugando? –interrogó el joven.
–Sí, en realidad ya estábamos a punto de terminar la partida… semanal. –respondió el Misántropo.
–¡¿Y lo desobedecieron ahí mismo?! –exclamó Nahuel sorprendido.
–Sí, pero no es una de las desobediencias más grandes que Crusiantelli y yo hemos hecho… –admitió Zysman.
–Cierto, una de las más importantes fue cuando “jugamos” con un párroco pedófilo. Lo dejamos de tal manera que ni su propia madre podría reconocerlo, pero ese párroco debía ser el “juguete” de Schaffer. Cuando éste se enteró, ¡menuda furia le agarró! Y todo terminó con un mes de castigo en una de las mazmorras de la fortaleza en confinamiento solitario, que sólo cumplimos una semana del castigo porque Volpi hizo cambiar de parecer a Schaffer, diciendo que ella nos necesitaba para un trabajo que debía hacer. –contó Crusiantelli.

jueves, 13 de noviembre de 2014

La guerra de los condenados: Juegos de guerra. Capítulo 3: Manteniendo todo bajo control (Parte 2 de 3)



                Extendió su brazo derecho hacia adelante, poniendo los dedos de la mano como garras, aunque más bien parecía que estaban agarrando algo. En el suelo, justo donde estaba dicha mano, apareció un círculo luminoso de color verde de casi treinta centímetros de diámetro y un par de segundos después emergió a gran velocidad un objeto recto y largo. La mano de Erik atrapó casi al instante ese objeto, causando que el círculo verde desapareciera, y todos pudieron comprobar que se trataba de su “Bastón de Mando”.

                El Bastón de Mando es un símbolo del poder absoluto del Señor de Castlevania. Si bien él poseía todos sus poderes, dicho bastón estaba imbuido con una buena parte de los mismos, constituyendo una poderosa arma. Todos los Señores de Castlevania tuvieron uno y su forma variaba dependiendo del gusto de cada uno. Hubo Bastones de Mando de todos los tamaños y formas y el del actual Señor de Castlevania era bastante austero, casi similar al que poseyó Alexander Thule. Una cobra negra de ojos verdes rodeando una vara recta del mismo color, teniendo un aspecto amenazante, mostrando sus dientes lista para realizar una mortal mordida; el mismo que aparecía en el cuadro que se halla en la Sala Octogonal.

                Al ver el Bastón de Mando, Simón, Nathan y toda la Hermandad de la Luz retrocedieron varios pasos, al tiempo que el Belmont y el Familiar retiraban sus manos de sus látigos, dejándolos en su cintura. Si bien el Señor de Castlevania podría hacerles mucho más daño que con su bastón, todo el mundo se aterraba cuando Erik hacía aparecer su Bastón de Mando, incluso Drácula y compañía, puesto a que eso significaba que iba a liquidar a algún castlevanian.

martes, 11 de noviembre de 2014

El Señor de las Espadas (Libro II): Capítulo IV (Parte final)



Antes de que se fuera a dormir, Labhras se quedó sentado cerca del fuego, repitiendo la pregunta de Bastugitas, algo que lo hacía con mucha frecuencia, con la mirada clavada en las llamas, ignorando por completo todo a su alrededor.
–¿Se encuentra bien? –preguntó una voz muy grave, causando que Labhras volviera en sí y mirara hacia su izquierda, donde oyó esa voz, descubriendo que quien le habló era Styrmir.
–Eh… Sí. –contestó el caballero.
–Se veía ensimismado y con una expresión bastante meditabunda en su rostro.
–Estaba pensando en… ciertas cosas.
–Sobre sus compañeros que dejó en Ávalon.
–No. No tiene relación con eso.
–¿No los echa de menos?
–Aún la nostalgia no me invadió, puede que dentro de unos días sí.
–¿Por qué no dijo, cuando se presentó, que pertenecía a un orden de caballeros de élite?
–Es una orden de caballería.
–Lo que sea.
–Porque creo que desde que me fui, supongo que me expulsaron y no querrán que vuelva a donde vivía.
–Luego de robar un barco e intentar secuestrar a la hermana de su líder es entendible que eso suceda.
–¿Cómo sabe eso? –preguntó Labhras perplejo.
–Bastugitas me contó eso y muchas otras cosas cuando usted y los demás armaban el campamento. –contestó Styrmir.
–¿Qué otras cosas? –interrogó el caballero un tanto preocupado, al tiempo que el vikingo se sentaba a su lado.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Historias del Universo (Saga Dualista): Preludio del caos. Capítulo XV: Entre entidades energéticas y Misántropos (Parte 1).




–Entre pequeñas sierras vamos caminado, junto con tres estúpidos amenazados por los ángeles y por los policías bajo la luz de las estrellas y de la luna, ¡pero estamos muy feliz! Aunque hemos matado un pedazo de basura y nos caiga el peso de la ley encima y los seres alados de luz nos descuarticen, y aunque esté todo desmoronándose  a nuestro alrededor, ¡estamos muy feliz! –cantaron los Misántropos muy desafinadamente mientras caminaban junto con los dualistas.
–¡Paren de cantar! ¡Si afinaran un poco! –exclamó María cansada de escucharlos.
–¡Además hace casi diez minutos que están cantando eso cosa que no tiene forma ni rima! –secundó Alejandro.
–¡Oh, vamos! ¡Hay que ponerle un poco de alegría a esta noche! –replicó Zysman.
–Cierto, noches como esta son ideales para bailar una salsa, ¿no les parece? –afirmó Crusiantelli.
–Puede ser… pero si usted cantan, ¡olvídenlo! –dijo María sarcásticamente.
–Lo que pasa es que ninguno de los dos sabe cantar… –explicó Crusiantelli.
–Y yo sólo sé tocar la guitarra, aunque eso no significa que cante… –agregó Zysman.
–Pero a veces podemos hacer canciones un tanto divertidas, ¡y se me está ocurriendo una en éste instante! –aseguró Crusiantelli, entonces se acercó al oído de Zysman y le comentó algo– ¿Qué te parece?
–Sí, está muy bien –asintió Zysman–. Bien, uno, dos, tres… ¡Va! ¡Vamos a salir esta noche a violar, vamos a salir esta noche a violar! ¡Pero como una hay ninguna chica linda cerca… Pero como una hay ninguna chica linda cerca… con María nos tenemos que conformar! ¡SÍ! –cantaron los Misántropos con un rimo de salsa.
–¡¡¡AAAARRRGGGHH!!! ¡¡NO LOS SOPORTO MÁS!! –gritó María enfurecida al tiempo que Alejandro trataba de no reírse.
–Tienes toda la razón en estar enojada, no respetamos nada… –admitió Bruno.
–Bueno, al menos se están empezando a portar bien. –comentó María todavía disgustada con los Misántropos.
–¡Ni lo diga Zysman! ¡No respetamos los compases! ¡Qué clase de músicos somos! –asumió Matías con ironía y María lanzó un grito de exasperación.

jueves, 6 de noviembre de 2014

La guerra de los condenados: Juegos de guerra. Capítulo 3: Manteniendo todo bajo control (Parte 1 de 3)



Erik quería descansar. Los poderes que recibió al convertirse en el Señor de Castlevania alteraron su metabolismo por completo. Podía pasar semanas sin dormir o descansar sin debilitarse, pero cuando su cuerpo le exigía descanso y alimento debía satisfacerlo o de lo contrario se debilitaría tanto que se transformaría en una tortura.

                Al igual que sus antecesores, no era un humano, ni un no-muerto y ni un demonio, era un ser extraño, difícil de catalogar. Lo único con lo que se le podría comparar era con una suerte de ser incorpóreo puesto a que ni siquiera su cuerpo era verdadero y gracias a eso podía “teletransportarse” y cambiar de forma. Sin embargo, era recurrente que mucho de los castlevanians se refirieran a él como especie de entidad dualista, aunque a veces estaba más inclinado hacia la oscuridad en vez de encontrarse en el centro del “Triángulo castlevanian”.

                Desde que Alexander Thule “reconstruyó” el infame castillo del conde Drácula e hizo “resucitar” a los castlevanian, supo que por más que la lúgubre fortaleza del Señor de la Oscuridad procedía del mal, al igual que la gran mayoría de los poderes que adquirió, no podía inclinarse hacia ese extremo, de hecho, no podía decantarse hacia ninguno de los “tres extremos”. Antes de “rescatar del olvido” a Castlevania, Thule tuvo que estudiar mucho sobre las distintas ramas del dualismo que existieron a lo largo de la historia. Estaba convencido de que si quería gobernar el castillo sin que éste lo gobernara debía mantenerse en el centro del triángulo conformado por las tres fuerzas reinantes del sitio.

martes, 4 de noviembre de 2014

El Señor de las Espadas (Libro II): Capítulo IV (Parte 1)



Durante la tarde y por la noche, Labhras, Bastugitas y compañía comprendieron un poco más la cultura de los hombres que acompañaban. Ellos se habían topado con los vikingos, por lo que se encontraban en la península escandinava, a cientos de kilómetros al noreste de las Islas Británicas, lugar donde vivió Arthur Pendragon.

                Comprendieron que era gente que poseía una organización social muy rígido, divido en castas; una escritura basada en símbolos denominados “runas”, ahí comprendieron los extraños símbolos que Styrmir poseía en su hebilla y en sus las hachas; una cultura prácticamente volcada hacia la guerra. Por esto último, comprendieron porque los llamaban “el Terror del Norte”. Pero lo que más le llamó la atención era su religión; la mayoría de los dioses que veneraban eran guerreros. A grandes rasgos, Styrmir les contó cuáles eran los dioses principales, sus dominios y algunas historias en que se vieron involucrados.

                Sin embargo, la historia que más le llamó la atención, sobre todo a Bastugitas y en parte a Labhras, fue la visión de la batalla final en donde combatirían tanto hombres, como dioses y otras criaturas de la religión escandinava: el destino de los dioses, el Ragnarök. La precisión de esa visión hizo que el Nigromante no pudiera creer lo que había oído, era demasiado exacta como para ser cierto. Por otra parte, Labhras y compañía quedaron pasmados al ver que Styrmir no se asustaba al contar la visión puesto a que si mañana se libraría, sería su final, al igual que todos sus combatientes. Entendieron que gracias a que para Styrmir y sus pares era un honor combatir, ninguno de ellos tenía miedo de morir en la batalla, de hecho, era la única forma en que podían estar en un lugar mejor tras la muerte.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Historias del Universo (Saga Dualista): Preludio del caos. Capítulo XIV: Vigilando a los ángeles (Parte final).




–¿Qué carajo están haciendo? –preguntó Zysman confundido por lo que veían sus ojos.
–No lo sé, pero son muchos, quizás sean todos los ángeles que provocan la actividad que el “Ojo” detectó. –respondió Nahuel.
–¡Cielos! ¡Qué maravilla de tecnología! ¡Puedo ver a los ángeles como si los tuviera a unos pocos metros de mí! –exclamó Crusiantelli viendo las virtudes de las gafas de visión nocturna–. ¡Pero los desgraciados te dejan ciegos!
–No hace falta usar las lentes… se pueden verlos sin necesidad de utilizarlas. –afirmó Nahuel y tanto Alejandro como María como Crusiantelli se quitaron las gafas y comprobaron lo que el joven decía.
–¿Tiene alguna idea de lo que están pasando, Crusiantelli? –le preguntó Zysman.
–¡Qué sé yo! ¡Lo único que puedo asegurarte es que estoy no presagia nada bueno! –respondió Crusiantelli.
–¿Y ustedes dualistas? –les preguntó.
–No tengo idea. –contestó María.
–Yo tampoco. –secundó Nahuel.
–Yo… tengo una idea… –aseguró Alejandro y todos se quedaron mirándolo.
–¿Y cuál es? –le preguntó Nahuel.
–Están rezando, pero no como lo hacen los humanos… orando por la paz, por el bienestar de todos sus pares, por las almas de sus queridos difuntos… si no por algo más corrupto y poderoso: poder. Le están pidiendo poder a su creador… Rezan como lo harían los fanáticos de la guerra para obtener más fuerza para el combate, para derrotar a sus enemigos… –respondió Alejandro pero se calló y sus ojos se abrieron hasta el máximo de sus párpados observando a los seres luminosos danzantes.
–¿Qué te pasa, Alejandro? –le preguntó María al ver que su compañero estaba callado mirando absorto a los seres.