sábado, 31 de mayo de 2014

Historias del Universo (Saga Dualista): Preludio del caos. Capítulo III: Un día como Aprendiz.


Dos semanas después de su combate contra los ángeles, los jóvenes ya se habían recuperado de sus lesiones. El incidente  fue noticia en todos los templos dualistas del país e incluso en otros países donde había templos dualistas. Tal fue la magnitud del encuentro que los Caballeros o Soldados dualistas tuvieron que entrenarse rigurosamente tanto en cuerpo como en mente, si bien no era la primera vez que se enfrentaban con entidades energéticas, el hecho de que los ángeles atacaran como sus pares antagónicos, los demonios, encendió ciertas alarmas internas. Sin embargo y a pesar de la pequeña fama que tuvieron los amigos, siguieron su vida rutinaria como siempre, más aún Alejandro que, por salvar a sus compañeros de una muerte casi segura, era idolatrado por sus pares y por los más pequeños. El hecho de que Alejandro tuviera demasiada atención parecía que lo avergonzaba, algo que no era propio de su personalidad. Con el tiempo, y para suerte de Alejandro, el hecho comenzó a perder importancia y la atención que recibía el joven iba disminuyendo, y por ende su vergüenza también.

Esa mañana, los jóvenes y el resto de sus compañeros Aprendices tenían clase con el respetado Maestro Pablo Manuel Bracamonte. Bracamonte era un hombre que tenía 50 años, pero ni su rostro ni su cuerpo reflejaban esa edad, poseía además una voz muy grave y cuando gritaba reprendía a uno de sus discípulos, temblaba tanto del reprendido como sus compañeros. Ellos sabían que dicho Maestro era uno de los más exigentes del Templo Dualista de Capilla del Monte. Su dureza, sus tareas y su férrea disciplina hacían que el joven más rebelde e indisciplinado se transformará en uno dócil y disciplinado. Por eso, muchos de los dualistas que anteriormente fueron discípulos de Bracamonte, a pesar de sus extremas exigencias, decían que era el maestro con el que más habían aprendido como Aprendiz. Pero a la edad de los Aprendices, ya que la mayoría son adolescentes, no siempre toman los consejos de sus maestros.

jueves, 29 de mayo de 2014

El Señor de las Espadas (Libro I): Capítulo VII


      
               La renuncia de sir Hector tomó por sorpresa a todos. Las Reinas-Hadas y Merlín quedaron bastante sorprendidos por la decisión del veterano Guardián Jefe. Estaban al tanto de que iba a renunciar, pero no sabían cuándo. Lo mismo pasó con los Guardianes y el resto de los habitantes del castillo de Ávalon. Todos conocían los rumores de su renuncia, pero nadie sabía cuándo sir Hector iba a hacerlo. Sin importar el día que escogiera para renunciar, iba a sorprender a todos debido a que solamente el Guardián Jefe sabía cuándo lo haría y no consultaría a nadie.

                Cuando sir Hector anunció en la cena sobre la noticia no pasó mucho hasta que gran parte de los Guardianes comenzaran a especular sobre los candidatos para reemplazar al veterano Guardián Jefe. Labhras escuchó con cierto terror cómo su nombre y el de William se multiplicaban en el aire. Entendió que sus compañeros harían que ambos quedaran como candidatos, por lo que comenzó a enfurecerse y luego de que terminó de cenar se marchó a su habitación para dejar de oír los murmullos donde su nombre aparecía cada tanto y para poder descansar ya que sabía que los días venideros serían muy complicados.

                Entretanto, varios caballeros le preguntaron a sir Hector qué haría. Generalmente, cuando un Guardián Jefe era removido de su cargo por una enfermedad o renunciaba, algo que sucedió muy pocas veces, se quedaba en una habitación de un Guardián de Élite, que no estaba en uso, y vivía con sus compañeros, entrenando a escuderos o enseñándoles a los nuevos caballeros sobre diplomacia y tácticas de combate hasta que muriera. Sin embargo, algunos preferían regresar a sus pueblos natales o bien vivir en algún sitio que siempre hubieran deseado. Sir Hector contestó que se iría a Pelarbem para vivir sus últimos años y agregó que les dijo a Merlín y las Reinas-Hadas que una vez que hubiera muerto fuera enterrado en el Cementerio de los Justos.

sábado, 24 de mayo de 2014

Historias del Universo (Saga Dualista): Preludio del caos. Capítulo II: Una extraña actividad.


–¡Eso estuvo bueno! –exclamó Alejandro satisfecho mientras salía del comedor.
–Sí, estuvo rico. –agregó Nahuel que estaba en la entrada del recinto junto con María y Ezequiel.
–Entonces, si no hay ninguna actividad anómala por la zona y, según ustedes nunca la hubo, ¿por qué eligieron este lugar para construir el templo? –interrogó Ezequiel.
–¡Basta ya! ¡Me tienes cansada! –dijo María agobiada–. ¡Te lo hemos dicho cien veces, por lo menos: NO LO SABEMOS! ¡Y deja de preguntar por la ciudad de Erks! ¡ES UN MITO!
–Tranquilízate, no hace falta que levantes la voz. –comentó Nahuel tratando de que María dejara de gritar.
–¡Ya lo sé, pero es el colmo! ¡Preguntaba todo el tiempo que si esto que si lo otro, no podíamos comer! ¡Ni siquiera preguntó acerca de las actividades que tiene que hacer! –declaró la joven.
–Es verdad, pero no hace falta que le grites –dijo Alejandro–. Y si quieres saber algo del OVNIS y eso de Erks, pregúntale al Sabio Maestro Valdez. Él sabe de esas cosas. –le dijo al niño.
–Está bien, no preguntaré más sobre eso –admitió Ezequiel–. ¿Cuántos dualistas hay en Argentina?

jueves, 22 de mayo de 2014

El Señor de las Espadas (Libro I): Capítulo VI


               Unas semanas más tarde, a casi dos días del comienzo del verano, el calor se tornó insoportable. Generalmente, las temperaturas de esa estación no son tan altas. En muy pocas ocasiones el calor era tan intenso que muchos suspendían sus actividades, incluyendo los Guardianes de la Tumba Real. Nuevamente, el calor se fue tal que todo el mundo prefirió estar en sus hogares descansando, evitando todo lo posible la exposición al ardiente Sol.

                Como todos los demás, Labhras sufría el calor. Echarse una siesta era inútil, el calor despertaba a cualquiera en cualquier momento. Tampoco podían hacer actividades físicas ya que pronto se cansaban y algunos se desmayaban. Estuvieran donde estuvieran, nadie podía estar fresco, incluso a veces parecía que estar a la sombra de algo era peor que estar directamente bajo el Sol. Lo único que podían hacer todos era esperar a la noche para que el calor disminuyera, rogando que no disminuyera bastante y no poco, como sucedió en otras ocasiones.

                Para ese momento, Labhras se había olvidado casi por completo de su encuentro con Bastugitas y lo que leyó en la Gran Biblioteca. La estricta rutina y los rumores de los posibles candidatos para el nuevo Guardián Jefe, que cada vez se oían con más frecuencia, le hicieron olvidar. Sin embargo, cada tanto experimento esa extraña sensación, es rara mezcla entre ira y tristeza, que todavía no podía comprender, aunque le llamaba la atención que le duraba unos segundos y que aparecía en cualquier momento, incluso mientras dormía. A pesar de este hecho, ya prácticamente no recordaba todo lo relacionado con el hechicero y sobre su supuesta identidad.

sábado, 17 de mayo de 2014

Historias del Universo (Saga Dualista): Preludio del Caos. Capítulo I: Una visita guiada al Templo Dualista.


          Había pasado más de un mes de la muerte de Fabricio Belmonte y a pesar de que el luto dualista es corto, esta vez fue más extenso que cualquier otro fallecimiento debido a que Fabricio era uno de los dualistas más queridos en el Templo Dualista Panuniversalista de Argentina. Todos en aquel lugar sabían quién era y lo que era capaz de hacer por los suyos, además se podía confiar en él ya que sabían que no traicionaría. Tal era la fama que tenía que, si él hubiera tenido la edad suficiente, probablemente habría ganado algún puesto para ser uno de los Hijos del Universo, el rango más alto del Dualismo Panuniversalista, siendo el equivalente a la presidencia de una nación.

En todo esto y más pensaba María, una joven dualista de 16 años, de cabello largo y castaño y de un metro y sesenta y cinco centímetros de altura, quién se encontraba en el Centro de Mando, observando el monitor principal viendo como un grupo dualista realizaba un patrullaje de rutina, apoyada sobre una barandilla que había ahí.
–Así que observando cómo le va a tu padre, ¿no? –comentó Alejandro, de 18 años, con cuerpo algo marcado y cabello medio rubio y corto, que medía un metro y ochenta centímetros, que entraba al lugar.
–¿Eh? Sí eso… –contestó María con insignificancia.
–Je je, ¿Aún seguís pensando en Fabricio? –preguntó Alejandro colocándose al lado de María.

jueves, 15 de mayo de 2014

El Señor de las Espadas (Libro I): Capítulo V


Un poco más de una semana después, el grupo de Merlín regresó a la isla de Ávalon. Los demás grupos habían regresado hace varios días. Como todos sabían, los caballeros que acompañaron al mago tendrían unos días más de descanso. Labhras aprovecharía esos días para investigar sobre lo que Bastugitas le había dicho. No obstante, antes de comenzar quería indagar sobre una cuestión relacionada con la magia.

                En su última conversación con Merlín, el caballero notó que el gran mago se mostraba inflexible sobre la idea de que algunos Segotorixs habían sobrevivido al genocidio de su pueblo. Esto hizo que Labhras empezara a sospechar sobre la actitud de Merlín. Mientras viajaba de regreso al castillo de Ávalon, el Guardián pensaba sobre eso y poco a poco lo que le parecía una locura lo que había dicho Bastugitas comenzaba a transformarse en una posibilidad.

No obstante, en el transcurso de esa conversación, el Guardián tuvo un repentino interés genuino sobre la Nigromancia. Si bien había sacado el tema para saber la reacción que tendría el gran mago, intentando averiguar algo sobre Bastugitas, él mismo comenzó a sentir interés sobre esa arte mágica oscura. Pensaba que tal vez esa magia podría quitarle para siempre esa extraña sensación, aunque estaba consciente de que hacer eso le traería consecuencias nefastas.

sábado, 10 de mayo de 2014

Historias del Universo (Saga Dualista) - Preludio del Caos. Prólogo: Una muerte en el desierto.




           El sol calcinante de febrero irradiaba sobre el Desierto de Atacama. El cálido viento se desplazaba con tranquilidad, meneando las pequeñas ramas de la poca vegetación existente a su antojo, mientras que los buitres, en su vuelo circundante, esperaban que algún desafortunado animal cediera a la presión del extremo calor. Parecía un reino de paz y tranquilidad, donde da gusto contemplar uno de los ecosistemas más desafiantes del planeta y sentir como la naturaleza, en su estricto orden, pone cada ser vivo, cada molécula, cada átomo en su lugar. Pero en algún lugar de este desierto esta quietud se quebraba y la tierra sentía que pronto algo ocurriría… algo terrible.  

Historias del Universo (Saga Dualista) - Preludio del caos: Introducción.

Lo que publicaré a partir de ahora son una serie de novelas por capítulo, como "El Señor de las Espadas", de las cuales trabajo hace tiempo.

La serie comprende tres "sagas": la Saga Dualista, la Saga del Mal y la Saga del Bien. La primera es la que más contiene, son siete libros; y las otras dos cuatro cada una.


La serie podría catalogarse como fantasía épica y ciencia ficción.


En general, narra sobre la historia de un gran enfrentamiento entre dos de las fuerzas más poderosas del universo, el bien (representado por los ángeles) y el mal (representado por los demonios), y las consecuencias que han producido.

jueves, 8 de mayo de 2014

El Señor de las Espadas (Libro I): Capítulo IV


            Unos días después del duelo entre Labhras y Conall, durante la cena, sir Hector anunció a los caballeros que diría quienes acompañarían a Merlín para reclutar nuevos miembros. Anteriormente, había informado los otros grupos de caballeros que también irían a reclutar.

Cuando llegaba el momento de reclutar, los Guardianes se dividían en siete grupos de quince hombres, que se dispersaban por casi todo Ávalon para encontrar a los jóvenes que estaban interesados en unirse a la orden. No obstante, en uno de esos grupos iría Merlín. Cuando esto sucedía, los caballeros que lo acompañarían sabían que irían a lugares donde habría muchas personas para reclutar o a sitios muy peligrosos, también entendían que estarían más tiempo que el resto de los grupos, por lo que con todo lo anterior a veces no querían formar parte de ese grupo a pesar de que tendrían unos días de descanso extras cuando regresen, en comparación con los otros.

jueves, 1 de mayo de 2014

El Señor de las Espadas (Libro I): Capítulo III

 
                Ser un Guardián de la Tumba Real no es nada sencillo. Para empezar, no cualquier puede formar parte de la orden. Si bien el grupo de caballeros es heterogéneo al tener en sus filas personas de varios pueblos de Ávalon, todos los que querían ingresar debían cumplir ciertos requisitos estrictos; de no tener siquiera uno, no entraba a la orden.

                Los requisitos eran tener una buena salud, sin antecedentes de alguna enfermedad grave, un buen estado físico y una buena disciplina. Todos aquellos que no cumplían algunos de estos requisitos no debían ni siquiera mentir porque Merlín se percataría de inmediato y tendrían suerte si los echaba a patadas de los sitios de reclutamiento. Por otra parte, los que querían ingresar debían tener en cuenta que una vez que formaban parte de la Orden de los Últimos Caballeros de la Mesa Redonda nunca más regresarían a sus pueblos natales a menos que se retiraran por algún motivo especial.